leyes inmediatas, sin ver el contexto limeño y el proceso de descentralización nacional. Si se trata de desarrollar a San Juan de Lurigancho, sin importar la suerte de los demás distritos de características similares, entre otras razones, esta propuesta difícilmente tendrá acogida en el congreso, salvo que lobbies o presiones desde el ejecutivo sean más fuertes que la institucionalidad. En un estado irracional, esto puede pasar, como en efecto pasa. Demostrado está que el desarrollo no solo depende de los recursos económicos. Hay otros recursos, y lo más valioso, son nuestras capacidades humanas, cómo nos relacionamos en todo ámbito, cómo gestionamos nuestras empresas, organizaciones y gobiernos. Es cierto, en SJL hemos avanzado mucho con el Sistema de Participación Ciudadana (SPC) y el Plan de Desarrollo Concertado (PDC) (es verdad también que son imperfectos, pero muy importantes y perfectibles). Y sin embargo, sus propios actores, la mayoría, no lo valoran en su verdadera trascendencia. No terminamos de implementar este modelo y ya empezamos por plantearnos otro: la provincialización. La razón simplista de que porque somos el distrito más poblado necesitamos ser provincia es inocente, poco pensada. Hay ciudades más pobladas en el mundo y perfectamente gobernables y prósperas. Casi todo depende de la participación, del ejercicio ciudadano y de la democracia en las relaciones, de inclusión y justicia. A todo nivel tendemos a imponer o reservar información, en la familia, en la organización, en la escuela, en la pseudo participación ciudadana que algunas instituciones sociales y gubernamentales dicen realizar. Los que detentan el poder tienen miedo a la participación (no se dan cuenta inteligentemente que les conviene). Los que deben participar no lo hacen, desconocen sus derechos y responsabilidades; desconocen los mecanismos, los espacios, los medios y las estrategias para participar, decidir, vigilar. Aunque seamos provincia, con estos factores en contra no habrá desarrollo. Demostrado está, y a la vista, las provincias y algunos distritos nuevos no han hecho más que reproducir y dividir la pobreza. No podremos ser ricos por decreto. Urge menos chauvinismo en los argumentos que casi no son tales. Necesitamos menos politización de interés particular. Busquemos, sí, más politización de interés estratégico para el desarrollo de este tema, porque es necesario Fig. 1: Vista panorámica de SJL desde el cerro San Cristóbal. Se aprecia la dimensión del distrito. Julio Abanto, 2000).
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