de San Juan de Lurigancho el referente para el desarrollo de las políticas culturales puesto que en su concepción fundacional se propuso tener como propósito avanzar en este reto. Concertar en asuntos básicos y fundamentales nos lleva a realizaciones y soluciones, a sentirse en unidad con los otros, a estar conscientes y reconocernos parte integrada de un equipo que es capaz de asumir procesos para el desarrollo. En tal sentido, debemos reconocernos como: Unidad histórica, con herencia de un patrimonio arqueológico que conservar y dar a conocer. Aquí hubo una cultura que vivió en armonía con la naturaleza y articulada a otras sociedades de su entorno. Se suscitaron tres grandes quiebres en nuestra historia: la precolombina autónoma, la rural (existencia de grandes haciendas en las épocas colonial y republicana) y la urbana; en ellas hay una continuidad de roles frente al resto de Lima y el país: el productivo y el comercializador (destacando su carácter abastecedor). Unidad geográfica, por su ubicación en la quebrada Canto Grande y la cuenca del Rímac, bordeada por las cumbres de los cerros, que albergan lomas, patrimonio natural, y que es necesario preservar. Su principal vulnerabilidad se evidencia durante los movimientos telúricos, aun cuando para otro sector importante del collar perimetral, la carencia de agua represente también una grave preocupación. Unidad política, la promulgación de la Ley de Creación de San Juan de Lurigancho asumía la realidad de los pobladores en sus necesidades y procesos de desarrollo, y señalaba los referentes geográficos y linderos del distrito. El capital demográfico es factor determinante para tener peso político y de mercado (interno y externo), y representación electoral, siguiendo esto se debe siempre garantizar las condiciones que propicien la articulación de las organizaciones y todo aquello que garantice condiciones de gobernabilidad. Unidad con visión de desarrollo estratégico, construido con amplia participación ciudadana, con consulta sobre la imagen positiva de largo aliento para San Juan de Lurigancho, pero que sin embargo requiere de acuerdos certeros para que los actores políticos lleven procesos que garanticen la continuidad de las políticas de desarrollo. Ahora se requiere actualizar la visión y asumir u orientar el rol (omisión) de SJL en el contexto metropolitano. Unidad con un sistema de participación ciudadana, estructura que es el medio, el espacio y mecanismo para la concertación de opiniones en cuanto a lo que queremos ser, hacer, tener y convivir en el territorio que nos alberga, que nos reta a superar nuestros problemas locales que -en buena medida- son también nacionales e históricos. Aquí la política y la solidaridad adquieren su mejor sentido, o mejoramos todos o ((mejoran'' solo unos cuántos de manera insostenible. De lo indicado se infiere que el sentimiento de unidad se eleva hacia una actitud consciente y, cuando esta interactúa en la vida comunitaria, resulta una «maduración comprometida»; en este caso, con una cultura integradora como expresión de identidad local que tiene sentido, que va de la mano con la concepción de desarrollo humano que todo agente de cambio debiese considerar, que vincula su actuación con información pertinente. Así es como el factor cultural es necesario y está prioritariamente presente en esta condición de unidad para el desarrollo local y nacional. IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN CULTURAL Y LA NECESIDAD DE POLÍTICAS Las personas participan en la acción sociocultural por necesidades concretas, por múltiples motivaciones o concepciones o por herencia cultural. Cada quien, en tanto participante, puede explicitar su compromiso o grado de participación de manera simple o compleja. Una apremiante situación ligada a lo vital, obliga a la participación solidaria, en tanto que cuando la necesidad sea un tanto
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