San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

Trahtemberg (2011) menciona que en el año 2000 el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) observó las carencias del sistema al declarar al Perú entre los países peor situados respecto a los indicadores que la prueba medía. El Perú no fue parte del proceso de aplicación de la prueba PISA en los años 2003 y 2006. Pero este volvió a incorporarse en las pruebas del 2009 y volvió a demostrar las carencias en el nivel de habilidades de nuestros alumnos (en torno a muestras seleccionadas aleatoriamente), las mismas que se han demostrado en dicha prueba. Las críticas a esto han sido diversas, considerando que han intervenido nuevos países con niveles menores en ingresos económicos que el Perú, mostrando una vez más las carencias del sistema educativo peruano al quedar en el puesto 62 de 65 países que se presentaron. Los referentes tradicionales de nuestro sistema educativo como Estados Unidos (15 en lectura), Alemania (20), Francia (21), Inglaterra (24) o España (32), ya no están entre los líderes; por ello vale la pena revisar de dónde nos conviene tomar los paradigmas. Ante este panorama se debe tener en cuenta situaciones de base para reorientar las propuestas de desarrollo, sobre todo cuando es sabido que estas bases siempre estuvieron constituidas por los de- ,nominados planes desde arriba; lo cual se ha constituido desde siempre en la principal característica del proceso desarrollado en la instituciones educativas del país. Uno de los puntos trascendentales en el desarrollo del quehacer educativo es la diversificación. Esta, marca uno de los ejes trascendentales para enlazar las políticas de gobierno con las expectativas de la población; sin embargo cabe preguntarse hasta qué punto esta herramienta es aplicada por los docentes y en qué medida los órganos de gobierno permiten u otorgan libertad a las instituciones educativas para su inserción. El MINEDU (2009) señala al respecto: La educación, en este sentido, debe responder a esas características mediante estrategias pertinentes y factibles, garantizando dos aspectos centrales: atender la diversidad del país y fortalecer la unidad nacional con justicia y equidad; reafirmando, al mismo tiempo, el proceso de descentralización. En consecuencia, para cumplir y garantizar estos aspectos se cuenta con el Diseño Curricular Nacional y con una estrategia de gestión como la diversificación curricular (p. 2). Asimismo, Iturria (2012) manifiesta: Partimos de que en la diversificación es el adecuar y enriquecer, teniendo en consideración las demandas del entorno local y regional, las necesidades de aprendizaje de los estudiantes y el avance científico y tecnológico. Implica también atender la diversidad existente en cada aula y las características del entorno productivo (p.16). La necesidad del desarrollo educativo y nacional pasa por encarar nuevas propuestas, desde diversos ángulos, para poder fortalecer un sistema -que a pesar de sus grandes esfuerzos- resulta bastante complicado cuando pretende mostrar resultados. Una de las propuestas de base para el desarrollo de todo programa educativo pasa por el tema de identificar y consolidar procesos de identidad en sus múltiples facetas. Este resulta ser un elemento de importante relevancia para poder fortalecer una colectividad, y con ello, consolidar relaciones de diversa índole, manifestar sus expectativas y generar intereses comunes con miras a un desarrollo. La identidad cultural es un producto del imaginario colectivo que surge ante las formas de desarrollo que establece determinada comunidad; por ello, recoge la esencia de un colectivo, sumados sus intereses, costumbres, anhelos, entre otros. El Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Andinos (INDEPA, 2010) señala, sobre la identidad cultural, lo siguiente: Es la relación entre el individuo y la sociedad y expresa la manera de ser o pertenecer a una

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