Otro de los grupos notorios de la generación del 80 son las organizaciones juveniles de barrios populares, cuya propuesta no es política, sino principalmente cultural. Bajo un enfoque de desarrollo humano realizan actividades de servicio a la comunidad a través de bibliotecas populares, grupos de danza, talleres de lectura, grupos de animación cristiana, etc. Estos grupos funcionan como instancias de socialización cívica, brindando un soporte emocional en un periodo de desestructuración del tejido social. Luego, a mediados de la década del 80, un fenómeno juvenil se hace notar, la denominada movida subte. Se trataba de jóvenes que despotricaban contra el sistema en conciertos de rock, que protestaban contra la mediocridad de las costumbres y la vida social, este movimiento intentaba renovar la música y las artes plásticas desde una postura libertaria a través de revistas, fanzines y caseettes desde un circuito informal33 . Al comenzar los años 90, al parecer, todos estos movimientos colapsan; las organizaciones de barrios populares parece que se repliegan dentro de los muros de la parroquia. La movida subte se debilita en su propio radicalismo y se ve disminuida por la presión que ejercen contra ella Sendero y la policía. El movimiento universitario desaparece y los gremios estudiantiles redujeron su actividad al fomento de la recreación y el deporte. La generación de los 90 principalmente estuvo representada por las pandillas juveniles y las barras bravas; que es una figuración donde no se encuentra ningún contenido político, puesto que se trata de una relevancia estrictamente social y hasta policial. Ambos fenómenos son sobreestimados por la prensa y dan cuenta, sin embargo, de los niveles de exclusión social al que están expuestos hoy los jóvenes en el país; en estas agrupaciones los jóvenes encuentran un espacio de reconocimiento donde se sienten acogidos simbólicamente en un espíritu compartido (el amor a la camiseta) o se sienten dueños de un territorio (el barrio) que les brinda un sentimiento de pertenencia que la sociedad no puede ofrecerles34 . Y si bien en la década del 90 los jóvenes no se manifestaron políticamente, con excepción de las multitudinarias marchas de estudiantes universitarios de 1997, quienes condenaban al gobierno de turno acusándolo de atentar contra el estado de derecho, los derechos humanos, y la democracia; desde el año 2000 los que se ocupan de la problemática generacional, pero desde una perspectiva juvenilista (es decir desde el enfoque de moratoria social), son las instituciones sociales oficiales. De esta manera, en el Foro Mundial de la Juventud realizado por la ONU en agosto del 2001, los 89 países participantes -entre ellos el Perú- se comprometieron a promover acciones que conlleven a una mayor participación e inclusión de los jóvenes en la sociedad. Como consecuencia de esto se incrementaron los financiamientos internacionales para desarrollar políticas de juventud, los que se tradujeron en la multiplicación de congresos, becas, y concursos que impulsaran la participación juvenil. En el Perú, esta tendencia a abordar la problemática juvenil desde arriba se concretizó con la creación, por el gobierno de turno, del Consejo Nacional de la Juventud (Conaju) en el año 2002. Esta es una instancia que busca canalizar las demandas de la juventud nacional para orientar las acciones del estado y la sociedad en materia de política juvenil; que permita impulsar las condiciones de participación, representación democrática, y desarrollo integral de los jóvenes. Otra tentativa institucional, pero a nivel provincial, la realizó la municipalidad de Lima desde al año 2003 a través del Programa Metropolitano de Jóvenes (Promej), que constituyó el Consejo Metropolitano de Juventud, cuya finalidad principal es consolidar en cada uno de los 43 distritos de la provincia de Lima el Consejo Distrital de Participación de la Juventud (CDPJ), cuyas funciones principales son: repre33 Sandro Venturo. Contrajuventud: Ensayos sobre juventud y participación política. IEP. 2001 34 Francisco Villegas. Las Pandillas Juveniles de Lima. En: Espacio Abierto. Cuaderno Venezolano de Sociología. Volumen 14: EneroMarzo 2005
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