Historia del distrito de Wanchaq Historia del distrito de Wanchaq 150 | 151 | En este mismo contexto de crecimiento, entretenimiento y modernización, los carnavales se difundieron como la excusa perfecta para fomentar un sentido de diversión generalizada. En Wanchaq —al igual que en otras ciudades del Perú—, estas celebraciones constituyeron una de las expresiones más contundentes de integración popular, al menos desde inicios del siglo xx. Con el tiempo, fueron adquiriendo carácter oficial, contribuyendo al proceso de modernización y consolidándose en los espacios públicos en un fenómeno que marcó el ascenso de lo popular a la esfera de la cultura nacional.489 Los carnavales urbanos de la primera mitad del siglo xx fueron concebidos como una manifestación que articulaba tradición y modernidad, pero, sobre todo, como una expresión del poder popular que mostraba su presencia inamovible en la reconfiguración de la estructura social cusqueña. En este sentido, el intelectual cusqueño Gustavo Pérez Ocampo no dudó en destacar la importancia cultural del carnaval, atribuyéndole, además, su carácter eminentemente popular: Ahora, puedo alegar que, un pueblo que no se divierte es un pueblo enfermo, un pueblo miserable y mezquino a la vez. No es aventurado decir, que los pueblos tienen en la alegría y la diversión una forma sutil de demostrar su fineza espiritual, su civilización y su buen gusto. Y qué mejor que el carnaval —fiesta eminentemente popular y de la calle— para hablar bien claro de todo esto […]. El carnaval es y no es cuestión de economía. El carnaval es un botadero de billetes. Pero cuando rebalsa el entusiasmo, con dos soles se hace arder la alegría. Pero eso el rico y el pobre encuentran, a su manera, solaz y esparcimiento en esos tres días fatales y felices del año. Todo es permitido en el carnaval: el agua, los polvos, las pinturas, los besos, los perfumes, las caricias, las palabras de amor, las serpentinas, las máscaras, el bullicio, la embriaguez, las promesas. Para algo es carnaval. En nuestro arruinado Cuzco, también nos divertimos de lo lindo con lo que tenemos: agua, agua y más agua; agua en cascarones (¿y por qué no?), agua en mangueras, agua a baldazos en las calles, en las plazas, en las casas, y sobre eso harta harina, de esa harina de hacer el pan de todos los días y sobre esto, la gran comilona —honra y prez de todo carnaval—, y por último, el baile jaranero, hasta que las ropas se seque[n] en el mismo cuerpo y que el cuerpo se rinda de cansancio ya en los albores del nuevo día que también es de carnaval. ¡Qué importan las penas, las deudas, los “octavos días”; la cuestión es divertirse hasta perder la noción de las cosas! Esa es la alegría, la alegría del carnaval […].490 Es importante señalar que los carnavales wanchinos se celebraban tanto en las calles de los barrios y urbanizaciones del naciente distrito como en el centro histórico de la ciudad del Cusco. Con la consolidación de Wanchaq como un sector urbano relevante, su organización vecinal fue invitada a participar en las festividades del carnaval cusqueño, desfilando por la Plaza de Armas con imponentes carros alegóricos, reinas de belleza y una multitud entusiasta. Sin embargo, esto no impidió que la población wanchina continuara disfrutando de los carnavales en sus propias calles, avenidas y amplios terrenos aún sin urbanizar. Al mismo tiempo, esta cohesión y organización vecinal contribuyó de manera significativa a la consolidación de las celebraciones carnavalescas en la ciudad del Cusco. 489 Rojas Rojas, 2005. 490 El Comercio (Cusco), 11 de febrero de 1956: 7. La organización de los carnavales en Wanchaq estuvo a cargo de la asociación de propietarios. Las principales responsabilidades de los dirigentes wanchinos fueron tres: acondicionar las calles de la urbanización, preparar un carro suntuosamente adornado para el corso de flores y elegir a la soberana de Wanchaq.491 En los carnavales de 1954, la señorita Nohemí Lazo fue coronada en el Cine Teatro Colón como la reina Nohemí I de Wanchaq.492 Debido a su rápido crecimiento urbano, el Concejo Provincial del Cusco incluyó a Wanchaq en las coordinaciones carnavalescas de la ciudad. Nota. Vecinos de Wanchaq celebrando el carnaval. Fotografía anónima, 1954. Material fotográfico digital proporcionado por Ramón Zavaleta Aleman. La elección de la reina y el corso alegórico fueron las actividades que concentraron mayor atención y generaron grandes expectativas en la población. Al año siguiente, tras la incorporación de Wanchaq en la celebración oficial de los carnavales de la ciudad del Cusco, se redoblaron los esfuerzos por lograr una representación digna del distrito. Para tal fin, la asociación de propietarios decidió conformar tres comisiones. La primera comisión, encargada de coordinar los bailes y recepciones, estuvo integrada por los señores Miguel Milla, Ramón Zavaleta, Claudio Lazo y Luis Vega. La segunda, responsable del reinado, la conformaron los señores Víctor Alatrista, Óscar Núñez del Prado, Ángel Linares, Horacio Fortón, entre otros. Finalmente, la tercera comisión, integrada por Hugo Flores, José Ángel Ricalde, Obdulio Collantes y Pedro Avendaño, asumió la organización de la despedida del carnaval.493 La participación de Wanchaq en los carnavales del Cusco adquirió una relevancia significativa en el marco de su desarrollo urbano. Tras el terremoto de 1950, un sector considerable de la población cusqueña optó por establecerse en esta urbanización en busca de vivienda propia. Con el tiempo, Wanchaq fue habitado por un importante sector obrero, cuya presencia contribuyó a la configuración de una identidad social definida por el esfuerzo laboral, una idiosincrasia particular y una arraigada tradición festiva. Estos elementos consolidaron al distrito como un espacio de progreso y con un marcado espíritu celebratorio. Su incorporación en las festividades carnavalescas de la ciudad del Cusco no solo reforzó estos rasgos identitarios, sino que también fomentó un ambiente de intensa celebración y amplia participación popular. 491 El Comercio (Cusco), 16 de febrero de 1954: 5. 492 El Comercio (Cusco), 26 de febrero de 1954: 1. 493 El Comercio (Cusco), 24 de enero de 1955: 6.
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