Historia del Derecho Civil peruano. Siglos XIX y XX

Los árboles no dejan ver el bosque. Proverbio popular. […] He tenido gran gusto que hayas aprobado el año universitario. Lo que no recuerdo es si pasas a segundo o tercero de Derecho. Te recomendaría, de todos modos, que usaras los códigos civil y de procedimiento civil como libros de cabecera, y que cada noche te leyeras unos cuantos artículos. Al principio parece un poco árido y hasta relativamente estúpido. Pero después notarás la fuerza lógica que anima todo el articulado y las necesidades prácticas que lo han dictado. Como especulación, el derecho es un admirable método para aprender a razonar y para darnos una visión ordenada de las cosas, pues detrás de cada una de nuestras acciones existe una norma jurídica que la sustenta o la justifica. Incluso, para los escritores es un buen manual de expresión concisa y acertada. Ya Stendhal, el autor de Rojo y negro, recomendaba a todos los novelistas leer de vez en cuando el código civil [francés]. Esta apología del derecho no es gratuita, pues tengo cada vez el convencimiento que en el equipo intelectual de un hombre que aspira a ser culto, debe haber siempre una buena provisión de conceptos jurídicos. Julio Ramón Ribeyro, Cartas a Juan Antonio, pp. 23-24. El propietario ya no es el señor de las cosas, como lo fue el caballero feudal. Tampoco es el dominus romano, pues el propietario se halla respecto al Estado en una situación manifiesta de inferioridad. Si la propiedad es una función social, más que un derecho individual, hay que admitir que no solo concede prerrogativas sino que impone obligaciones. Pedro M. Oliveira. 7

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