Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
SEGUNDO Y ULTIMO AVANCE INDEPENDIENTE SOBRE ANCON 55 VI Manzana primaria de discordia fue, siempre, la ya vieja inquina de Cochrane contra Guise así como la consecuente prevención ge– nérica que alimentara contra todos los amigos y subordinados de éste. Hemos visto el comienzo y seguido la ardorosa marcha de esas desapoderadas pasiones. Ellas tuvieron estallido heroico y nobilísi– mo en la histórica noche de la captura de la Esmeralda; pe~o lue– go tornaron a su acerbidad y pequeñez, en repetidos incidentes pos– teriores, que de modo somero debemos relatar. Precisamente, el primero fue consecuencia de la indicada cap– tura. Tratábase de dar nombre nuevo al buque capturado. San Mar– tín, lleno de generosidad, propuso rebautizarlo con el de "Cochra– ne", y Cochrane expresó su rechazo. Pidió el general al vicealmiran– te la determinación del que este último quisiera, y opuso una segun– da negativa. San Martín, entonces! formuló el de "la Valdivia", en re– cuerdo y homenaje, dijo, de la hazaña inmortal llevada a término por el gran lord en aquella plaza fuerte del Pacífico (5). Con el be– neplácito o no del favorecido, ello es que, con vivo disgusto del di– fícil escocés, el mando de la fragata recientemente adquirida se otor– gó a uno de sus temerarios abordadores, el experto Guise. Ahí ardió Troya. La oficialidad de la Valdivia, afecta a su jefe y des– afecta a Cochrane, cometió la extralimitación de dirigirse al segundo manifestándole, en una nota colectiva (6), la necesidad de cambiar la denominación dada al buque ex-realista, porque ni éste ni su per– sonal "tenían nada que ver con la toma de Valdivia"; y sustituir (5) Confiésase todo esto por el gran marino en sus Memorias, aunque, por supuesto, con las torcidas interpretaciones que el rencor puso en su plu– ma, implacable y letal: ''San Martín, expone, con el ánimo de ganarme a su partido, me hizo la lisonja de proponerme se cambiara el nombre de la fraga– ta "Esmeralda'' por el de "Cochrane...,, significándome, para ello, que, puesto que ya otros buques llevaban los nombres de ''O' Higgins'' y 'San Martín', era necesario que la "Esmeralda" llevase el mío. A esta pretensión opuse mis re– paros, porque, de asentir a un paso tal, el procedimiento, en el sentir de muchos, equivaldría a identificarme con la conducta que San Martín se pro– pusiese seguir, y sobre la cual tenía yo mis conjeturas, por lo evidentes que me eran sus planes futuros. Oponiéndome a admitir el honor propuesto, San Martín me expresó que yo indicase el nombre que se deseara para cambiar el de la "Esmeralda'', a lo cual me negué también. Entonces me replicó: "Llamé– mosla la Valdivia, en recuerdo de haber Ud. conquistado esa plaza" .-Pág. 123, ed. cit. , traducción Bilbao. (6) Guise la inspiró indudablemente, si bien no la suscribió por delibe– rado acto de prescindencia oficial.
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