Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

496 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ materia médica, es decir, las grandes columnas sobre que reposa el edificio médico" (13); y agrega el Dr. D. David Matto: ''En ese recin– to comienza la verdadera enseñanza práctica de las ciencias médicas en el Perú. Allí se iniciaron los estudios metódicos de anatomía, y en él se formaron los primeros profesionales, los eminentes clínicos que honraron con sus luces los albores del siglo XIX" ( 14). Fue esto ponerse de un salto en los medios y modos consagrados como únicos y habituales un siglo después. Método y procedimiento estaban arrancados de la nada. Y bien ¿qué faltaba aún? La erección del foco de luz, radical y primario, que, refundiendo, intensificando, extendiendo y adaptando a nuestro medio los progresos universales sucesivos del ramo, sirviese de centro, nervio, inspiración y dirección de los avances precedentes. Ese foco debería ser, fue, una Escuela especial de Medicina. Y Unanue estaba también predestinado a ser su creador y organizador, su alma, brazo y cerebro. XVI Con la inquebrantable voluntad que para el bien desplegó toda su vida, púsose a la obra secundado por sus grandes amigos, el nota– ble facultativo Dr. D. José M. Valdés y los catedráticos universitarios Drs. José Pezet, José Vergara y Miguel Tafur. Nada, a pesar de su tesón, pudo conseguir de 'los virreyes O'Higgins y Avilés. Pero, en 1806, asumió el poder el futuro marqués de la Concordia, don José Fernando de Abascal y Sousa, el más grande de los gobernantes coloniales que tuviera el Perú y el mismo que se mostró en el acto dispuesto a proteger y consumar el plausible proyecto, como que comprendía sus proyecciones y estimó al punto sus vitales importan– cia y eficiencia. Después de convenir privadamente con dicho funcio– nario acerca del modo y de los medios de promover la resolución que buscaba, Unanue se apresuró a presentar, ante la autoridad vi– rreinaticia, la correspondiente solicitud, en 29 de noviembre de 1807. Abascal fue tan rápido y asiduo en otorgar y proceder, como Unanue lo había sido en solicitar y en exigir. Escogióse lugar: esquina de los Sacramentos de Santa Ana (15). Nombróse un arquitecto (4 de febrero de 1808), el presbítero Matías Maestro, que ya por aquel tiempo había acabado la construcción de nuestro hermoso cemente– rio ( 16). Colocóse la primera piedra el 1? de junio de 1808 e iniciáron- (13) Discurso cit., pág. 35. (14) La enseñanza médica en el Perú, 1908. (15) Sitio ocupado hoy (1913) por el ministerio de gobierno. (16) El 31 de mayo de 1808. .

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