Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
PRIMER GABINETE REPUBLICANO 449 oriundo de la ciudad de Cuenca, y venido a B'uenos Aires como sol– dado de un regimiento de Dragones. Llamábase Miguel de Montea– gudo Labrador de Roda, y, dejada la carrera militar, entregóse al comercio de pulpería o por menor, primeramente en Jujuy, donde llegó a ser alcaldl; (1772); y luego en Tucumán, donde contrajo matrimonio con doña Catalina Cáceres (1780). De ese matrimonio nació don Bernardo (3), quien años después escribia: "No hago alarde de contarz entre mis mayores, títulos de nobleza, adquiri– dos por la intriga y acaso por el crimen; pero me lisonjeo de te– ner unos padres penetrados de honor, y decentes, sin ser nobles" (4). IV Muy tierno aprendio las primeras letras en Jujuy; y luego con– tinuó sus estudios en Chuquisaca en casa y bajo el amparo del ca– nónigo Troncoso (5). Allí fue colega del patricio paceño Murillo y del argentino Güemes. Casi al mismo tiempo que este último, y un (3) El padre de Monteagudo volvió en 1811, a ser capitán de milicias, por los tiempos de la invasión inglesa; pero, restablecida la tranquilidad, regresó a Tucumán. Viudo más tarde, contrajo segundas nupcias con doña Manuela María Aznaga. Esta segunda mujer se avanzó en su testamento a decir que Monteagudo era su hijo, llevada sin duda de un sentimiento de vanagloria; y trajo con ello nuevas confusiones y dudas para los historiadores. Pero el testamento del padre (notario Marcos Paravicino, Tucumán, 20 de mayo de 1825) ha puesto las cosas en claro; pues en su cláusula III, dice: "Item: declaro que fui casado y velado, según orden de nuestra Santa Madre Iglesia, con doña Catalina Cáceres, de cuyo matrimonio tuvimos por nuestro hijo legítimo al Dr. D. Bernardo Monteagudo, fuera de diez, que fallecieron en tierna edad; y lo declaro para que conste". En ese mismo testamento, don Miguel Monteagudo declara "haber sido casado en segundas nupcias con doña · Manuela María Aznaga", en quien, dice "no ha tenido ni procreado hijos algunos''. Entretanto, la centenaria Aznaga decía en 1865: "Item.: declaro que fui casada, según la orden de nuestra Santa Madre Iglesia, con el ya finado capitán don Miguel de Monteagudo, natural del reino de España, de cuyo matrimonio tuvimos un hijo único, llamado Bernardo Monteagudo, el que, en mayor edad, sirvió de ministro secretario al general don José de San Martín en la campaña de Chile y del Perú". La superchería y la vanidad no se detienen, ni se reportan, ni aun al borde de la tumba. V. Fregueiro, op. cit., págs. 15 y siguientes. (4) Carta que, para sus apuntes sobre Monteagudo en la obra Escritores, oradores y hombres de Estado de la República Argentina, tuvo a la vista eI hterato platense Sr. Juan María Gutiérrez, Apud Fregueiro, op. cit., pág. 14. (5) Aunque no sea cierto que la madre de Monteagudo hubiese sido de origen africano, como dijo Stevenson; ni doméstica de la casa Garmendia, como lo asentó don Domingo del Oro; ni esclava como aseveró Pruvoneha· _ste envío del novel estudiante a Chuquisaca, a casa del sacerdote Troncoso:
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