Historia de la emancipación del Perú: el protectorado

ARENALES Y SAN MARTIN 185 clutas, ya instruídos y disciplinados, si, como según se me pre– senta el caso, forzosamente tienen que hacer una deshonrosa reti– rada, para donde los esperan los hospitales con el sepulcro?''. "Ah, señor! ¡qué doloroso me es tener que hablar a Ud. en esros términos! No crea Ud., ni por un solo momento, que estas mis expresiones tengan, en modo alguno, espíritu de reconvención, r. i de faltar/e al respeto. No, por cierto. Sólo son impulsadas por t-1 dolor, y el sentimiento de que nuestra empresa va a postergarse incalculablemente; o a poner en duda nuestro feliz éxito, que de otro modo ya no la había, y por el grande deseo, que siempre me ltsiste del mayor concepto y buen nombre de Ud.". "¿Qué será de los habitantes de este territorio, tan sumamente comprometidos? ¿Qué, de la opinión que habían formado de noso– tros? ¿Qué, de sus frutos y recursos? ¿Y qué, por fin, al querer nosotros, después, echar de aquí a los enemigos, ya fortalecidos y bien fijados en el país? ... VII Noble grito de dolor, de vergüenza y de protesta, éste, arran– .cado al digno y pundonoroso general, por la suerte de los pobres pue– blos del centro del Perú, que, confiando en la fuerte ayuda de los libertadores, habíanse comprometido, con sus arranques y sacrifi– cios, amplia, decidida, ciegamente, en favor de una causa cuyas pro– ,mesas y proyecciones habíanse conquistado todas sus simpatías; mucho más, ante la seguridad plena de que esa protección jamás les faltaría. ¿Qué harían, qué dirían al verse abandonados, sin con– templación ni misericordia, a la venganza y la furia infernales, trá– gicamente legendarias y notorias, de las huestes realistas? ... y luego, ¡qué previsión tan honda, qué penetración tan intensa, qué comprensión tan exacta y tan vasta del porvenir! En una sola frase, vense resumidos todos los desastres, esfuerzos, sacrificios, heroísmo y sangre gastados, durante un trienio más, por el descui– do, la inercia y la desatención de San Martín! ¿Qué dice el gran Arenales: "qué sucederá de nosotros, al querer, después, echar de aquí a un enemigo consciente, ya fortalecido, ya bien fijado en un territorio tan poblado, tan rico y abundante, como éste del centro ,k.I Perú? No hay para qué comentar más. Esas pocas palabras son la há– bil y perfecta concreción de la vida nacional, desde el 10 de julio de 1821, hasta el 9 de diciembre de 1824; período de fatigas, de brega y de muerte de que no habíamos menester p2ra ser independientes; que no habría tenido existencia, si se hubiesen escuchado los conse-

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