Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
CAPITULO 111 LA DIVISION MILLER EN ARICA Y TACNA. (Continuación) I Mientras todo lo narrado realizábase en Arica, Miller, "con no– table atrevimiento" ( 1), avanzaba sobre Tacna. Una fatigosa marcha de trece horas llevóle, primero, al peque– ño, pero fértil valle de Sama. Eran las nueve de la mañana del día 11 de mayo, cuando, "apla– nados por un sol fortísimo y abrasador, que, reflejado por aquellos inmensos arenales, dejaba a los viajeros sin respiración; y exhaus– tas las escasas fuerzas comunicadas por el aire vivificador de la no– che precedente"; los soldados de Miller, al percibir las verdes manchas de vegetación suscitadas en las cercanías por la humedad del cercano río, lanzáronse sobre las paupérrimas corrientes de éste, para saciar su hidrópica sed". Hasta los enfermos y cansados, "que con dificultad podían moverse, corrieron al valle como galgos" (2). Hízose en los alrededores una requisa de cabalgaduras, en que al fin pudieron jinetear cómodamente, así el comandante de la divi– sión (¡eonvaleciente aún de su grave dolencia de Pisco), y todos aquéllos -oficiales o soldados- que, ora por debilidad consecuen– te a esa dolencia misma, ora por la fatiga tomada entre la sequedad y el cúmulo de capas arenosas del terreno, encontrábanse incapaci– tados para proseguir la jornada a pie. El 21 de mayo de 1821, después de atravesada la luenga y trá– gica llanura bautizada, en la guerra del Pacífico, con la denominación de "Campo de la Alianza", la columna de Miller llegaba, loca de alegría, a la entonces comercial y floreciente villa de Tacna, ubi– cada a catorce leguas de Sama la Grande, y a veinte del morro y la caleta de este último nombre, donde la columna sobreviniente había hecho su desembarco. (1) Palabras de García Camba, op. cit., I, 402. (2) Miller, op. et vol. cit., pág. 279.
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