Historia de la emancipación del Perú: el protectorado
96 GERMAN LEGUIA Y MARTINEZ ber aniquilado a los pat.riotas. . . Dichosamente, los reembarcados aproxímanse ya, en su botería, a las amuras oscilantes del San Martín ... (15). IX Vencido el plazo de la intimación hecha por Cochrane al gober– nador colonial, y frustradas todas las operaciones de desembarco, experimentó el soberbio lord 1a honda displicencia del ridículo. Pero no era él quien dejárase arredrar, ni por la resistencia de los hombres, ni por las escabrosidades de la más cerril naturaleza. Tenía que reprimir y castigar la insolente dignidad del funcio– nario español; y, costara lo que costase, capturar aquella plaza que, si débil por ~us defensas artificiales, erguíase ante él, orgullosa e inexpugnable, por obra y gracia de sus acantilados, picachos y des– peñaderos. Incontinenti, en uno de sus acerados arranques, decidió dos ex– tremos simultáneos: primero, desembarcar, a todo trance, así fuese a un millar de leguas; acometer a esa Arica inabordable e inabor– dada; sofrenarla y someterla; y segundo, en ese instante mismo, por pronta providencia de represalia y castigo, bombardearla sin pie– dad, facilitando la consumación de la esp.t.nosa empresa (7 de mayo). X Minutos después, desencadenábase, en efecto, sobre la histórica ciudad (predestinada a soportar frecuentemente todos los estallidos y horrores de la guerra), una lluvia de balas y granadas (16), que, causando inmensos daños, y poniendo en inminente peligro la exis– tencia de sus alebronados vecinos 1 tanto armados como pacíficos e inermes, produjo el éxodo inmediato de la doliente población, hacia los puntos en que el fuego de cañones bombardeantes resultárales indemne. (15) Miller habla todavía de otra "tentativa de desembarco", hecha "en ''la noche siguiente", esta vez ''hacia el lado norte", tentativa, dice, en que la propia partida se vio nuevamente próxima a sumergirse, metida entre esco– llos y peñascos, de los que pudo salvarse, únicamente, a fuerza de trabajos y faenas penosísimas".- "El agua, agrega, de que tantas veces viéronse cu– biertos, la fatiga y la ansiedad que pasaron en aquellas dos noches, rindieron absolutamente a cuantos estuvieron ocupados en ellas".- Memorias, I, 277. (16) ''Mandé un destacamento al morro de Sama, para que desembar– case y tomase al enemigo por la retaguardia, al tiempo que, de a bordo, no– sotros lo atacábamos de frente". Nota cit., del 14 de mayo.
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