internacional podía provocar una acusación de traición a los deberes patrios, la delegación chilena mostraba que su participación en la discusión no desconocía en ningún punto su tradición republicana. En este sentido, la Guerra del Pacífico proveyó a los liberales de los insumos culturales —sin contar los materiales— que les permitieron redefinir a su república como una entidad con un profundo anclaje en el pasado y con una enorme proyección en un futuro de civilización y de progreso en la frontera. En la cruenta contienda iniciada en el verano de 1879 se irá perfilando ese «Chile nuevo» cuyo punto de apoyo fueron los pueblos y corporaciones que, como veremos en el siguiente capítulo, brindaron la fuerza y el sustento ideológico que la Guerra del Pacífico, también, requería. 76
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