Guerreros civilizadores

político y menos diplomático, que poco podía hacer para controlar la situación (Bulnes, 1919, III, p. 18). 708 Una de las mejores maneras de acercarse al mandato de Lynch es a través de las dos memorias redactadas por su secretario, Adolfo Guerrero. Las memorias fueron organizadas en capítulos denominados de Guerra y Marina, del Interior y Justicia, de Hacienda y Reparaciones de Guerra, Relaciones Exteriores, de Obras y Comunicaciones, de Trabajo y Salud. Para este punto ver Lynch, 1882 y 1883. 709 La primera ocupación de Huacho ha sido documentada por del Canto (2004, pp. 134-135). 710 AGECH, vol. 646, ff. 121-123. 711 AGECH, vol. 646, ff. 127 y 128v. 712 «Acta elevada entre las fuerzas de ocupación, el vice-cónsul Británico y los vecinos de Paita», AGECH, vol. 844, ff.1-3. 713 AGECH. Solicitudes particulares con decreto., vol. 678, Lima 28 de octubre de 1881, ff.30-32v. 714 El agitado pulso de los primeros meses de la ocupación en Lima puede ser rastreado mediante la lectura de los partes de comisaría elaborados cotidianamente por las autoridades chilenas. Un interesante conjunto de informes respecto a este punto puede ser revisado en AGECH, vol. 686, ff. 1-37. 715 AGECH, vol. 686, ff. 1, 2 y 4. 716 Uno de los encargados de incautar el armamento del enemigo para entregarlo luego a las fuerzas de ocupación fue Quintín Quintana, comerciante chino residente en Ica que unió su destino al de las fuerzas expedicionarias. Para este proceso ver Cornelio Saavedra a Aníbal Pinto, Lima, 22 de febrero de 1881, en AN.FV., vol. 412, ff. 178180; y AGECH, vol. 686, ff. 12, 13, 16, 27 y 28. 717 La Actualidad, 28 de febrero de 1881. 718 Dentro de esta línea de argumentación no es una coincidencia que los manuscritos de los artículos que Neto escribió para La Voz de Ica («Aclaración», «Nuestra Situación», «La misión de la prensa» y «Horas de prueba», entre otros) se encuentren en el Archivo Militar de Chile. Es muy probable que ellos debieron de pasar por las manos de Tagle, antes de ser publicados. Para este punto ver: AGECH., vol. 680, 112-119. 719 La urgente necesidad de generar recursos propios obligó a que la administración chilena en el Perú asumiera la reorganización de la aduana del Callao, fijando un arancel de 25% ad valorem a los productos importados y gravando solo los productos básicos del comercio de exportación: algodón, azúcar, guano, salitre y metales. Para complementar dichos ingresos se estableció un Servicio de Impuesto a la Renta y una Tesorería Fiscal, encargada de los cobros. Bernardo Irarrázaval, cuyo mayor aporte fue darle forma a la «Delegación Fiscal de la República de Chile en el Perú», fue designado director de la Caja Fiscal, quedando a su cuidado el sistema de contabilidad y auditoría. Dicho informe y los innumerables partes militares que hoy reposan en el Archivo General del Ejército de Chile, nos entregan las claves para comprender de qué manera operaron las jefaturas político-militares dispuestas por el general en jefe de la ocupación entre Paita e Ica. 720 AGECH, vol. 646, ff. 126, 128v, 146 y 146v. 411

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