no consigan trabajo a pesar su esfuerzo y del suyo, que los tuvo que criar sola. Pero este esfuerzo no es reconocido por la sociedad y sus hijos se encuentran desocupados. Visualiza esta injusticia comparando su situación con la de las personas que tienen dinero y poder en el país, dice: «Todos los que tienen dinero nomás encuentra trabajo». Con esta afirmación sintetiza la injusticia imperante en nuestro país y pide que hagan llegar su voz a todo el país, exige que la escuchen. Por su parte, la joven Celestina Flores, al final de su testimonio menciona cómo se quedó sin nada como consecuencia de la violencia. A diferencia de las demás, ella no pide nada específico, pero deja sentadas las secuelas del conflicto en su caso. Como las demás, no solo habla de su salud mental. Menciona también las consecuencias económicas, las que deben ser tomadas en cuenta por el Estado para encontrar justicia. La joven Silvia Flores solicita ayuda para que le curen su pierna: Ahora que estoy mal, estoy mal de la pierna. Tengo tres hijitos pero como estoy mal, los papás de mis hijitos también me abandonan y yo sola trabajo para mantenerlos. No tengo ni casa, ni chacra ni animales, solo vivo en casa alquilada, me mudo de un lugar a otro. Tengo hijitos pero los hombres se van porque estoy mal [...]. Ahora necesito, tengo clavos en las piernas, ojalá alguna institución por favor me podría ayudar, todo en bien de mis hijos, esos clavos de mi pierna porque de pronto no vaya a poder mantener a mis hijos. Ella pide que le arreglen el cuerpo para estar bien, para trabajar y para poder retener a una pareja. Silvia carga sus memorias de sufrimiento en su cuerpo, en su cojera. Como se revisó, las seis testimoniantes terminaron expresando sus demandas de justicia al gobierno. Las dirigentas demandaron al Estado que reconociera su activismo por los derechos de los hombres y mujeres campesinos como un servicio al Estado. Identificaron esta lucha como una contribución al fortalecimiento de la democracia en el país. Las otras mujeres, tanto las madres como las jóvenes, presentaron cómo la violencia había afectado sus vidas y las de sus familiares, cómo las había sumido en una miseria mayor a la que tenían antes; y reclamaban la atención del Estado para reparar esta situación y, de manera particular, el que sus hijos e hijas tuvieran mejores oportunidades para salir adelante con sus vidas. CONCLUSIONES 81
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