IMPUGNACIONES Y AMPLIACIONES DE LA REPRESENTACIÓN INDIGENISTA EN LA NARRATIVA TESTIMONIAL PERUANA46 Eduardo Huaytán Martínez INTRODUCCIÓN Las limitaciones de la antropología y la literatura indigenista que surgieron en la primera mitad del siglo XX y se desarrollaron hasta fines de la década de 1960 se encuentran en el escaso interés por representar a las comunidades indígenas de la selva, a las poblaciones afrodescendientes y a las mujeres en general. Esta vocación patriarcal y limitada a la variable étnica —solo dieron cuenta del hombre indígena del Ande— será impugnada sobre todo por la narrativa testimonial de mujeres de inicios y mediados de la década de 1970. Los primeros testimonios identificados en la tradición de la narrativa testimonial en el Perú son los de Agustina Huaquira Mamani y de Asunta Quispe Huamán. El testimonio de Agustina fue publicado en Huillca: habla un campesino peruano, gestionado por el sociólogo Hugo Neira (1974); y el testimonio de Asunta fue publicado en Gregorio Condori Mamani. Autobiografía, gestionado por los antropólogos Ricardo Valderrama y Carmen Escalante (1977). Propongo que ambos testimonios marcan la aparición de voces femeninas indígenas en el canon discursivo de la literatura y de las ciencias sociales, pues el género testimonial es producto del trabajo de ambos campos discursivos. Sin embargo, estas voces se verán limitadas por las agendas impuestas por los gestores testimoniales. De un lado, Neira está más preocupado en la representación del sindicalista cusqueño Saturnino Huillca, y Escalante y Valderrama en la del cargador cusqueño Gregorio Condori. En otras palabras, los protagonistas con mayor margen de representación son los esposos de Agustina y Asunta47. La diferencia entre uno y otro es que Escalante y Valderrama, desde un paradigma antropológico más preocupado en la 38
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