explícito a la memoria, refiriéndose a una memoria triunfalista y al lado oscuro de la historia (2015, pp. 265-266). En ese período posconflicto y posdictadura, se entiende la memoria como una memoria-deber, y se hace referencia a otros estudiosos en América Latina que asumen esta noción como parte de la batalla por la memoria. En el Perú, en cambio, pronto se perfila la necesidad de relacionar las «batallas por la memoria» con las del reconocimiento21. 1.2. Segundo momento: la CVR, un texto fundamental y la disputa por la memoria El segundo momento se abre con el trabajo de la CVR, un trabajo monumental que constituye un mandato del gobierno de transición que otorga un espacio de legitimación a las demandas de justicia de poblaciones afectadas por el conflicto armado interno y un proceso de reconocimiento simbólico a poblaciones no letradas quechua, aymara, asháninka. El trabajo de recuperación de testimonios, entrevistas y estudios en profundidad, así como el informe final, actuaron como clave de activación de la memoria individual y colectiva. Las comisiones de la verdad y los tribunales internacionales han abierto el camino a nuevas formas de indagar sobre estas conflagraciones, aportar información, nuevos testimonios y expedientes judiciales. Actúan a favor los significativos cambios que se han producido en el campo de los derechos humanos y la jurisprudencia a nivel nacional e internacional. En algunos casos, el trabajo de estas comisiones estuvo delimitado por el mandato ligado al esclarecimiento de las violaciones de derechos humanos; no fue ese el caso del Perú, donde la Comisión, además de tener esa tarea, desplegó varias iniciativas de estudios en profundidad, entrevistas y audiencias públicas, produciendo un acervo inigualable. Este desempeño coloca al trabajo de la CVR —y particularmente a su informe final— en el vértice de tres ejes: 1) el primero gira en torno a la justicia y la impunidad, circuito en el que de facto interpela las relaciones de poder y la complicidad con las violaciones de derechos humanos; 2) el segundo gira en torno a su condición de narrativa alternativa a la visión hegemónica, desde una perspectiva intercultural que busca visibilizar a sujetos ignorados por la historia oficial y subalternizados en la política nacional. Ello no solo se expresa en los capítulos del informe final de la CVR vinculados a la discriminación étnica y de género, sino que es una práctica en el recojo de testimonios y en las audiencias públicas; 3) por 18
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