en un rol de sumisión al líder —como se aprecia en el video de la televisión inglesa—, al mismo tiempo su presencia puede singularizar y complejizar el escenario de la guerra. La discriminación y el maltrato contra las mujeres en América Latina son factores que se deben tener en cuenta para entender el contexto general al cual responden estos sujetos. Hay una lucha evidente en estas mujeres por ser reconocidas como ciudadanas por parte de un Estado que, en general, ha creado ciudadanías de segunda y tercera clase para aquellas que vienen de los Andes y de la Amazonía. Paralelamente, hay un deseo de encontrar un referente paterno que reemplace al anterior, abusivo e injusto —padres, parejas, el propio Estado—, por una imagen tutelar dura, pero justa, que les permita autonomía y aspiraciones en el ámbito público mediante una disciplina férrea y el cumplimiento de cierta normativa: dentro de Sendero, el espacio privado deja de serlo. En ese sentido, Manrique precisa «Sendero Luminoso es una fuerza moralizadora; da seguridad, castigando ejemplarmente —como un padre autoritario, pero recto— las transgresiones a un código ético estricto, que se hará respetar inexorablemente» (2002, p. 308). Sin embargo, como señala Henríquez: «[...] presentarse como un factor de cambio o factor liberador para el mundo campesino no fue suficiente para romper la cadena colonial y se constituyó en el nuevo patrón» (2006, p. 107). Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta la cuestión étnica en Sendero. Ya Marisol de la Cadena, en un conocido artículo que publicó en 1992, «Las mujeres son más indias», demostró cómo lo étnico es un factor trascendental para mantener la subordinación de la mujer en una comunidad del Cusco, desmitificando la idea de la «complementariedad» de la pareja rural, que supone un sujeto que no solo cumple con el rol tradicional de madre vinculada a la tierra (la Pachamama), sino también un papel subalterno, cuya voz no es escuchada, y a la que se desea mantener siempre en la posición de «pureza» (no mezclada) o «más india». En la figura 4, la mujer combatiente aparece en primer plano. Se observan mujeres grandes, de cuerpos sólidos y robustos, agresivas y listas para la guerra: supermujeres99. Al fondo, un cielo rojo se funde con la bandera del PCP-SL y con las palabras de Mao Tse-Tung para acentuar el papel de la ideología. La imagen y la vestimenta de las militantes es mucho más viva y atrayente que la de las dirigentes cercanas a la cúpula de Abimael. 134
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