Flora Tristán, precursora

por el odio de partido, la aristocracia inglesa qu1sl'era arrancar a O'Connell del espíritu del pueblo irlandés, para que Irlanda no tuviera ya defensor. Sin embargo, la conducta de O'Connell no es sino muy leal, muy l'egal conforme a las reglas establecí- , das por la sana moral" . "Obreros, vosotros que os ganáis la vi– da con el sudor de la frente ¿no comprendéis que todo trabajo merece un salario? Pues, ·bien, ¿por qué O'Connell que trabaja para sacar a lr,landa de la esclavitud no puede recibir el salario merecido por sus trabajos? ¡Y cuánto trabajo el de un hombre que da tocia su vida en la defensa de la causa popular! Hay que • darle más descanso; su pensamiento está ocupado sin cesar en buscar medios de defensa, de día, de noche, en -cada momento está trabajando. Se habla de 2 millones que recibe O'Connell! ... ¿Acaso la vida del corazón, del alma puede pagarse con dine– ro?". (6-). Esta misma defensa de Flora está demostrando que · el que trabaja tiene absoluto derecho a percibir un sueldo, sin merma de su dignidad, porque está en lo justo y merecido, porque en eQ mejor de los casos, el defensor o el trabajador tiene las mis– mas necesidades que los demás para solventar su subsistencia, siempre que no se trate de un personaje de holgada situación económica o de una institución de servicio público sin subven– ción estatal. Y es político, asimismo, tener en cuenta que el fun– cionario de responsabilidad y categoría, cuanto más justamente se ve remunerado, m•ejor desempeña su función, ya sin apre– mios económicos ·de ninguna especie. Que ésto está dentro de las normas socialistas: todo trabajo debe ser remunerado. -000- / 67

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