Flora Tristán, precursora
...... • - . milia peruana, a la que denuncia y enjuicia. El historiador pe– ruano, Jorge Basadre, años después, la considera co1no un mag– nífico escrito literario de indudable mérito.(!) · Además, Flora escritora, está creando con sus memorias no– veladas un nuevo género aún no utilizado y de evidente calidad literaria. Sus "Peregrinaciones. . .'' captan muchos aspectos de la ·· vida y de la sociedad peruviana ·recién emancipada, sus usos y sus costumbres desconocidos en Europa, y que conforman expre– siones inéditas, dignas de ser reflejadas en una obra• literaria. El éxito es real y el libro "Peregrinaciones de una paria" obtiene 3 ediciones inmediatas. Flora dedica su libro a los peruanos y en sus palabras de presentación, muy comedi·das pero muy francas, se desipide: . "Vuestra amiga y compatriota" -En su contexto no rehuye hacer algunas reflexiones sobre la conducta- o inconducta - de la sociedad peruana, a la que califica como egoísta y corrompida y con inmoderado afán de lucro. Les · exhorta a mejorar su c-o-mportamiento y a procurar la educación del pue– blo y en especial, de las mujeres a las que considera inteligen– tes, pero frívolas y dispendiosas. La reacción de sus parientes del Perú no se hace esperar. El tío Pío le suprime· la exigua pensión que aa envía y el Ob.is– po Goyeneche, su ilustre pariente, ordena la quema de los ejem-• plares que han llegado; en la plaza pública de Arequipa, en auto de fe, como se quemaba antes a los herejes. ,,,, Todo lo cual no hace sino confirmar el estado de ~traso social e intelectual en que se encontraba el país, incapaz de aquilatar las verdades que se desprenden de todo el Ubro de Flora, hecho novela y convertido en documento. Flora debe sentirse resarcida de sus humillaciones y des– precios, de la incomprensión de sus familiares, a los · que se siente autorizada a dar consejos de buen.a voluntad y de espí– ritu de tolerancia.· Desde su regreso de Perú, Flora se identifica cada vez·• más con la clase obrera. Es posible que la atraiga su experiencia de los años de su niñez y de su juventud, cuando conoció la mise– ria más oprobiosa, di&imulada malamente ante un mundo sin compasión y donde la principal tarea de· la mujer para agen· ciarse el dinero necesario a su sobrevivenc1a, era el meretricio. 58
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