Flora Tristán, precursora
madre y los dos hijos, con la más precaria situación económica, carentes como estaban de documentos probatorios sobre la lega– lidad del matrimonio, (3), llegando a los extremos de que el Em– bajador del Perú recabara todos los papeles del coronel Tristán y el Gobierno francés embargara la residencia del matrimonio por ser bienes de un español y estar Francia, a estas alturas, en gue– rra con España. Para colmo, la familia del Perú canceló definiti.- .. vamente las remesas con las que se sostenían en París los deu- ' .dos del señor Tristán. En la más completa orfandad, la madre y los dos hijos se vieron obligados a trasladarse a 1as afueras de París, e.onde Flora y su familia iniciaron la vía crucis que ensom– breció la infancia de la niña. Esta pobreza la arrastró toda su vida tanto ella como la madre y el pequeño hermano 'quien su– cumbió a los 1 O años de edad, a consecuencia de la miseria. Flora conoce así los barrios miserables de París, donde de– ambula la hez de la sociedad, los réprobos, las prostitutas, aquellos a quienes los ricos y los poderosos empujan a las zo– nas marginales para no sentir su presencia ni conocer sus su– frimientos. La niña primero y la joven cespués no podían ser indi- ferentes a cambio tan radical en su forma de vida, si sus pri– meros pasos estuvieron rodeados de holgura y bienestar y nada hacía prever el súbito empobrecimiento con toda su secuela de vergüenzas, represiones, P 4m bre y miseria. Con una magnífica belleza, a los 16 años Flora entra a trabajar en los talleres ce una litografía, como obrera coloris– ta. En el cúmulo de sus necesidades, Flora había aprendico a dibujar y asimilado las lecciones que le dictaba su madre, ante la imposibilidad de pagarle un pensionado. Nadie ca fe de que Flora hubiese aprendido en ningún centro de enseñaRza supe– rior o hubiere optado ,por otros medios de educación. La ver– dad es que era una auténtica autodidacta. con bastante auda– cia para formarse una cultura y un_a gran voluntad de asimilar lecturas. Pero al momento de ocupar el puesto de obrera colo- · rista, era sólo una trabajadora necesitada de ganarse la vid~. Antes del año el dueño de la litografía, ayudado por las insinuaciones -de la madre de Flora, ante el sombrío ·presente en que se debatían, desposó a la muchacha a los 1 7 ,¡:años de edad. El señor Chazal, si bien rendido enamorado do/ 1a joven obrera, carecía de tacto para el trato diario con quien no había olvidado sus costumbres de muchacha nacida en un.a cuna de 37
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx