Flora Tristán, precursora

Como antes· en España, la familia Tristán-Laysné se in~ta ~ a en París en un barrio residencial, con las comodidades que obli– ga su ·condición económica y social y a esta casa, como a la de España, acuden los viajeros americanos a disfrutar de la amist.rld y el hospedaje de la pareja. Cuéntase que entre los contertulios, solía frecuentar el hogar de los Tristán-Laysne un joven de ojos penetrantes, de ademanes nerviosos y enérgicos que andando r-1 tie1npo sería el Libertador de un Continente: Simón Bolívar. El futuro grande hombre llegó a mantener una cordial amistad con el coronel Tristán y con su esposa pese a sus diferencias políti– cas, ya que el primero era un ardiente separatista y antimoná r– quico y el segundo, un leal súbdito del Rey de España. Bolívar, en sus frecuentes visitas a los Tri.stán, solía pasear por los jardines de la residencia tomando de la mano a la bell:l criatura que era la hija del matrimonio, mientras conversaba r.nn el padre de los graves problemas que embargaban por entonces los destinos de América. Flora no olvidó nunca esta relación d~ su padre con el Libertador y entre sus libros ~e cuenta uno "Las Cartas de Bolívar", que es una recopilación de las que éste can1- biara con su padre, cuando ella era apenas una niña de muy po– cos años. Las cartas llevan anotaciones y coinentarios de la rA- copiladora. , ' Asimismo; Flora acudirá al testimonio de Bolívar en su via- je al Perú, para que el tío Pío investigue la relación de amistad que le unía con sus padres, en su casa de París, donde todo Pl mundo testimoniaba su aprecio y consideración al matrimonio Tristán-Layné, que el tío se niega a reconocer. " El célebre señor de Bolívar podrá afirmar si no fue él amigo de mis padres en París..."(2) dirá . al tío Pío en una de sus cartas. Uno de sus biógrafos, Ventura García Calderón, especula cuál habría sido la suerte de la Paria - a no mediar la dife • rencia d~ edades que los separaba- si ambos, valientes defen– sores de los derechos de los oprimidos, se hubiesen encontrado y hubiesen formado el binomio formidable, unidos en el mismo ideal libertario y el imperativo del amor. · ?ero cuando Flo.ra viajó al Perú ya Bolívar había tramontado los esplendores de s11 gloria y se avecinaba su trágico descenso, víctima de los ·desen– gaños y de la ingratitud de los hombres, pese a su porfiada e.n– trega a la libertad de América. La repentina muerte del padre de Flora . cuando ésta ape– nas contaba 5 años de edad -1808- enfreató a la farr.1.ilia, la 36

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