Flora Tristán, precursora
Es notoria la inteligencia de estos grupos humanos que no se arredran y demuestran valor y hasta os~día para disputar su lugar en las zonas invadidas~ o en los sitios donde se estacionan para convertirse en comerciantes eventuales, profesión des"conoci– da para ellos en sus provincias, salvo las ferias donde en ciertas festividades, ofertan sus precarios productos canjeándolos por ]o q~e ellos necesitan. ·· Y en este drama, la mujer juega un ro1. espontáneo- de traba– jadora y defensora de sus derechos. Un oscuro sentido de super– vivencia le aguza la inteligencia y es notoria la impresión que despierta ante la población limeña por la seguridad con que asu– me su papel no de recién llegada sino de veterana en esas con– tingencias. Lo que confirma la capacidad de la raza, su sentido de dignidad cuando no está sometida y se maneja en libertad, aunque sea en las difíciles condiciones de su nuevo estandar de vida. Los barrios marginales, el cinturón de miseria que rodea Li– ma y que ya ha rebasado sus limites, introduciéndose en la · misma ciudad capital, signifi~an la. incapacidad de resistencia a la abrumadora miseria de las provincias, castigadas por los fenó– menos de la naturaleza y la indolencia de las autoridades al no prever estas calamidades, hasta verse obligadas a emigrar en busca de condiciones de vida menos inhumanas. Estas mujeres, ·que ya han tomadq contacto con la población limeña, aprenden fácilmente cuanto se ofrece a su~ curiosidad y a su inquietud, y muchas de ellas están siendo aleccionadas en asuntos . de su incumbencia respecto a sus derechos como seres · humanos y al lugar que deben ocuºar dentro de la sociedad. · • ~000....:.:..... 19
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