Flora Tristán, precursora
11 SITUACION DE LA MUJER EN EL· PERU . . Considero un deber exponer en este ProeIPio el actual es– tado de la mujer en el Perú, aunque sólo sea·· en forma sucin– ta, hasta donde ésta se manifiesta en sus diversas connotacio– nes vitales y dentro de los adelantos de la técnica y los ~ des cambios político-sociales. Creo no equivocarme al decir que la gran roa~ de las mujeres en el Perú continúan sometidas a la situación de me– nores de edad, bajo tutela masculina y sujetas a restricciones que coactan su libertad, cediendo a la imposición de leyes obso– letas que les impide descubrir nuevos horizontes los cuales po– drían elevar su nivel dentro de la sociedad. Es reveladora su identificación: "Profesión, Ama de Casa'' que la define en su~ límites de existencia como dedicadas a la . sola obligación de servir en -el hogar, cuidando a los niños, y al marido dentro de las actividades convencionales. No obstante, hay que señalar que existe un buen porc.en– taje de mujeres en la edad de las decü,iones, que han logrado romper los obstáculos· y los prejuicios que las ataban a la ig– norancia, el ocio y ei conformismo. Es ostensible que en esta época todos los centros de aprendizaje -Universic.ades, Acade~ mias, ·Colegios superiores, etc.- están poblados de muchachas, que invaden sus aulas con el deseo de ampliar sus conocimien– tos, de acuerdo a sus posibilidades económicas, ya que el Es-- · tado no p1;omociona la gratuidad de los estudios a nivel supe– rior ni a ningún otro que no sea la escuela primaria. Si la sociedad de clases en que nos encontramos, estimula– ra a las numerosas jóvenes mujeres, ansiosas de continuar sus conocimientos, sería fácil advertir que éstas conforman más del 50 % de estudiantes del sexo femenino y que en su mayoría, terminan sus estudios y logran un lugar en las instituciones profesionales, aunque no se les ofrezca los primeros puestos. Pero el Perú no es sólo la capital. Nuestro país con sus 25 dP– partamentos; con una población que se ac-erca a los 20 millo– nes, de los cuales la mitad más uno son mujeres, condiciona aún al elemento femenino en su normal desenvolvimiento, ur– gido por las exigencias a las que se ven ·enfrentadas en la lu– cha por la vida sin contar· con la protección del Estado previsor. 17
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