Flora Tristán, precursora

ta se conoce en toda Francia. Lyon, Burdeos, Marsella, Monp– telier; Toulouse, Dijon, Chalo~s. . . No sabe bien .cuantos lu– gares ha recorrido. En Marsella ha entrado a las cuencas mine– ras de Ronne, Saint Etienne. H,a visto como luchan en medio del agua y de la oscuridad a rrúles de pies bajo el nivel del suelo. En Lyon conoce a la que será su hija espiritual que la acompa– ñará hasta su muerte, y después, la fiel Eleonore Blanc. En Bur– deos ha logrado instalar un comité de la Unión. Algunos de los lugares recorridos vuelve a visitarlos, pues ha descubierto po– sibilidades de centar las bases de la Unión Obrera. Sus libros son vendidos o r<~galados a los obreros después de hablarles sobre su significado. Todos conocen ya sus ideas o empiezan a conocerlas, y tararean sus canciones. En algunos puertos de pa– so estallan motines, huelgas, sabotajes. De todo se culpa a la agitadora. P~_;o los obreros la defienden; no es ella, son las con– diciones de trabajo, la explotación inhumana que soportan lo que produce al revuelta. En París algunos hegelianos eomo los hermanos Bauer, la atacan., La señalan como dogmática, el principal defecto de las mujeres, según ellos. En Lyon cuando se despide de un grupo de obreros para continuar su gira, Flora escucha con tremenda emoción, la voz de los obreros entonando la Marsellesa de los Trabajadores. ¿Cómo podía dudar entonces, no dar crédito al despertar de la clase obrera? Esta y otras mani_festaciones de contenida adhesión y sim– patía la cornpensan y la alientan a continuar en sus andanzas a través de toda Francia. Su gira va durando ya ocho meses, que han sido tan cortos, apenas para alcanzar a desarrugar el ceño de los menos comprensivos, de las mujeres, y exagerar el celo de la policía . Pero su salud está seriamente resentida. Las privaciones a que se ha sometido por las circunstancias y el exceso de traba– jo y su vehemencia, han desgastado sus frágiles fuerzas de mu– jer. Sus biógrafos consignan que ya declarada por la policía co– mo peligro social, es seguida a todas partes y los dueños de los hoteles o pensiones de paso se atemorizan y le niegan alojamien- · to . En su última gira por Burdeos, Flora cae gravemente enfer– ma. Su ·enfermedad la sume por muchos días en la inconsciencia o .el delirio. El 14 de Noviembre de 1844 la enfermedad hace crisis y la Paria, la Mujer Mesías, la luchadora incansable, la 102

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