Ese gol existe 2da edición

dueño no me pagaba siempre pero me daba pares de zapatos, y yo los vendía a la gallada. Eso fue creo en 1933. 3. BARRIOS ALTOS El equipo de mi barrio era el Juventud Carmen Alto. Era un club de muchachos que vivíamos en callejones de la misma cuadra, antes cada cuadra tenía su nombre: Carmen Alto, Carmen Bajo, la Huaquilla; nosotros éramos Juventud Carmen Alto. Lo organizamos los muchachos del barrio, pues en esa época las cosas eran baratísimas, se mandaba hacer un sello, se mandaba hacer los papeles timbrados, comprábamos las pelotas. El club lo formamos una noche, de humorada. Todos nos conocíamos porque jugábamos pelota en el callejón, y un día, como íbamos creciendo, decidimos, formamos un club y a jugar en cancha de barrio, pues. En ese tiempo existía la cancha de Manzanilla —que ahora está bien urbanizada—, Manzanilla, Santoyo, ahí íbamos a jugar los primeros partidos. El club era de barrio nomás, no estaba afiliado a la liga, nosotros jugábamos así, como se dice, por amor al deporte nomás. A veces también jugaban muchachos del Prado, de la otra cuadra. Había otros equipos en el barrio, como el Kodak, que lo formó un italiano —don Juanito le decían—, un italiano que tenía una casa de préstamo. El Kodak era el nombre de la máquina fotográfica, y ese prestamista también compraba los útiles deportivos y los llevaba a la cancha para jugar partidos amistosos, pues. Ahí mismo se fundó el Calpor, el Deportivo Calpor, que era de la calle del Prado, cerca de donde está ahora la Quinta Baselli. Todos íbamos a jugar hasta Manzanilla que no estaba pues urbanizado, incluso ahí, a Manzanilla, fueron los negros del Alianza cuando estaban castigados el año 29, fueron a jugar al costado de la pista de Chosica. En Carmen Alto había tres callejones: la Olla de los Pobres, el callejón de Huarochirí y el callejón de Yauyos. El club de nosotros era del Huarochirí, el más grande, tenía 65 viviendas y al fondo la gente guardaba sus animales, caballos, burros —acémilas, mejor dicho—. Igual era el callejón de Yauyos, también se guardaban animales. El único que era callejón neto era La Olla de los Pobres, ese sí era callejón neto, neto. El nuestro era inmenso, fíjate que jugábamos partido adentro, pero las vecinas colgaban su ropa y, como se dice, nos llevaban bronca porque les ensuciábamos la ropa que tendían en los cordeles. Me acuerdo incluso que 372

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx