DON VARLEIVA: MEMORIAS DE UNA ÉPOCA Aldo Panfichi 1. PRESENTACIÓN Tuve la suerte de conocer a don Víctor Andrés Rodríguez Leiva, más conocido en el mundo de la prensa deportiva como Varleiva, en agosto de 1988 cuando buscaba información sobre la práctica del fútbol en los viejos barrios populares del centro histórico de Lima. Recuerdo con precisión la noche cuando un anciano dirigente del Club Unión Carbone, el señor Alejandro Durand, me dijo que la persona que más conocía sobre estos temas era don Varleiva, y que tenía que conocerlo de «todas maneras»; me dijo también que Varleiva «atendía» a media mañana en un viejo cafetín llamado Mark Anthony, ubicado en el jirón Junín cerca de la Maternidad de Lima. Luego de varios intentos fallidos, efectivamente un sábado por la mañana encontré a don Varleiva tomando café con leche y comiendo su favorito pan con aceituna; estaba rodeado de un grupo de vecinos de toda edad que escuchaban embelesados las leyendas deportivas que contaba. Tomé una silla de madera de la mesa contigua y, pidiendo permiso, me uní respetuosamente al grupo que escuchaba en silencio. Un rato después, cuando don Varleiva se aprestaba a retirarse, me presenté y le pedí unos minutos para explicarle por qué quería conversar con él. Primero se sorprendió que alguien de la Universidad Católica se interesara por estos temas, bromeó con sus ojos chispeantes sobre los «doctores» que creían entender al pueblo desde las aulas universitarias, para luego permitir que lo acompañase de regreso hasta su modesta vivienda en el solar El Madero, en el jirón Huamalíes, muy cerca de Cinco Esquinas, el corazón de los Barrios Altos, una de las zonas populares más antiguas de Lima donde don Varleiva vivió la mayor parte de su vida, en medio de callejones y solares ubicados en calles de origen colonial como Carmen Alto, Carmen Bajo, del Prado y Huamalíes —hoy las cuadras 11, 369
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