minutos después; su tiro de 17 yardas encontró la malla luego de un complicado gambeteo. Carty luego apagó la estrella de Alex cuando superó a este y cabeceó a 8 yardas en el minuto 34. Las antiguas pétreas construcciones incas del Cusco vibraron con las celebraciones, y en los periódicos apareció el encabezado que jugaba con el doble sentido: «Ni los santos pudieron con Cienciano». Las semifinales trajeron al peligroso Atlético Nacional de Colombia, un antiguo campeón de la Copa Libertadores (1989). El Cienciano ganó ambos partidos 2-1 y 1-0, con Carty, quien metió dos goles y Paolo Maldonado uno. El gol de Maldonado en Medellín empezó con un lindo «sombrerito» desde la esquina izquierda del área de penal, para luego recogerla y colocarla en la esquina derecha superior. Los titulares decían: «Cienciano hace vibrar a todo el Perú». El River Plate de Argentina, bicampeón de la Copa Libertadores (1986 y 1996), y un gigante del fútbol sudamericano, fue el rival del Cienciano en la final. La escuadra del River Plate incluye regularmente al volante argentino Marcelo Gallardo y a la estrella chilena «El Matador» Salas; realmente era un partido de David contra Goliat. El primer partido se jugó en el estadio Monumental de Buenos Aires y fue un clásico del fútbol moderno. El Cienciano sorprendió a los espectadores al abrir el marcador cuando Giuliano Portilla relanzó la pelota que provenía del cabezazo de su compañero Santiago Acasiete, quien, a su vez, la traía desde la posición izquierda del River. River no perdió tiempo e igualó dos minutos más tarde con un tiro de Maxi López pegado al poste derecho. El primer tiempo terminó 1-1, y el segundo tiempo continuó con un juego abierto y eficiente de ambos equipos. Los partidarios de River Plate empezaron a relajarse cuando López metió su segundo gol rompiendo la barrera defensiva del Cienciano en el minuto 50, y cuando el peligroso Salas ingresó al juego en el minuto 61. Sin embargo, Germán Carty apareció en el minuto 67 para igualar el marcador con un tiro de cabeza a 12 yardas; lo que probablemente hizo pensar a los jugadores del River Plate, «¿Qué hacemos para mantener a este equipo abajo?». Portilla marcó de cabeza su segundo gol en el minuto 79, luego de recibir un tiro libre de Maldonado desde la derecha, y puso adelante al Cienciano nuevamente. La idea de que era imposible ganarle al River Plate en su propia casa se estaba desvaneciendo, pero finalmente River se levantó nuevamente en el minuto 85, cuando Salas tuvo el coraje de lanzar por su cuenta una peligrosa bola libre. Luego de algunos momentos de angustia para ambas partes, 360
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx