Ese gol existe 2da edición

la aparición de las primeras imágenes del fútbol en las pantallas, ya que Leguía se servía de este deporte —y del cine— para promover el carácter moderno y cosmopolita de su régimen. Otras escenas de fútbol pasaron por las pantallas de la capital en un documental que conmemoraba las Fiestas Patrias de 1928, cuando el deporte de nuevo gozó de una relación implícita con la identidad nacional. Por tanto, en aquella época el fútbol sirvió para enlazar nociones de lo popular, de la modernidad y de la nación como comunidad imaginada —construida por primera vez a través de los medios masivos—. Una situación parecida se presentó con la fundación de la primera empresa radioemisora del país en 1925, y hacia mediados de los años 30 ya se escuchaban los comentarios de partidos locales en ciertos programas radiales. Gracias a tales avances tecnológicos, incluso se podía seguir partidos jugados en el extranjero, como fue el caso del partido de cuartos de final de las Olimpiadas de Berlín, jugado entre Perú y Austria en 1936, cuando unas 5000 personas se reunieron frente a las oficinas de El Comercio para tener noticias de la participación del Perú en el ámbito internacional, con una sensación de identidad nacional generada a través de los medios masivos y del fútbol como expresión de una cultural nacional. Sin embargo, de nuevo se trata de un público restringido mayormente a la élite socioeconómica, y en vez de representar un medio de difusión del fútbol entre las clases populares, la radio era un símbolo de modernidad en la mediación de prácticas culturales populares. En contraste, las canciones populares de los años 20 y 30, varias de las cuales estuvieron dedicadas a los futbolistas de la época, se difundían de boca en boca entre las clases menos privilegiadas, así como mediante su presencia en eventos públicos y fiestas privadas. De alguna manera, la canción criolla es el equivalente peruano del tango y la ranchera, formas difundidas por los medios masivos en los años 30 que gozaron de un reconocimiento nacional e internacional, y que luego fueron adoptadas por las clases medias como símbolos de una cultura nacional. Esta tradición musical tiene sus orígenes en el siglo XIX, y por lo general se deriva de apropiaciones de formas europeas como el vals y la polca, que dieron lugar al vals criollo y la polca criolla, respectivamente. La figura más destacada de la música criolla en los años 30 fue sin duda Felipe Pinglo, y el hecho de que este fuera hincha del Alianza Lima y amigo de varios de los jugadores del club, aseguró que tanto estrellas como Villanueva, Valdivieso y Juan Rostaing, como el equipo entero, fueran tema de one step, pasodobles o marineras. Sin embargo, este honor no fue patrimonio 312

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