historias circulan sobre todo en ambientes desprestigiados socialmente y, desde el mundo oficial, son catalogadas como absurdas, lo que aquí vemos es un verdadero síntoma de la realidad social, es decir, una verdad que todos conocen, incluso murmullan, pero que nadie se atreve a denunciar. Queremos concluir con un último testimonio sobre toda esta problemática. Apareció hace unos días en la prensa peruana a propósito de los 16 años de la caída del avión. Su autora es María Carolina López, la madre de Carlos «Pacho» Bustamante, uno de los potrillos más destacados de aquel recordado equipo: No, no, mi hijo no está muerto; por eso yo nunca le he hecho misa de difunto sino de salud. Acá no hubo mano de Dios sino mano del hombre; acá pasó algo raro. Sigo teniendo esperanza de volver a verlo. Él no ha podido morir ahogado, porque mi hijo era muy católico, iba siempre al oratorio de María Auxiliadora. ¿Dónde están? No sé, se lo han llevado a otro lugar, o no viajaron. Algo raro: una vez le dije a Jaime Bayly en TV —ya había pasado eso del barco de la Marina que encontraron con droga en San Diego—. Entonces yo le dije que la Marina estaba metida en droga. Ese avión traía droga y no cayó al mar, sino en la orilla. Además, qué casualidad que solo el piloto se salvó. Si tuviera al piloto frente a mí, lo trataría de cobarde: ¿Por qué nunca se entrevistó con las madres de los muchachos para decir qué pasó? Porque él sabe la verdad. Ahora yo puedo decir la verdad: ¡qué me va a pasar! Si ya estoy vieja y no tengo miedo a nada. Además, yo tenía otro hijo de la Marina, Mario de 32 años, y a un año y medio de la tragedia, murió, de un momento a otro se le presentó la leucemia. Para mí que pensaban que estaba investigando. Para mí que hubo represalias contra él (Ojo, 1 de abril de 2003). 303
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