Ese gol existe 2da edición

Foto 20. Al día siguiente de la tragedia del Fokker. Desolación en el estadio de Matute, 1987. Archivo Caretas. Las élites y las instituciones políticas se hicieron también presentes. El presidente de la República Alan García, el cardenal Juan Landázuri Ricketts y varios ministros de Estado asistieron a las principales manifestaciones públicas de pesar, y la mayoría de ellos se declararon aliancistas desde niños. El consejo municipal de La Victoria declaró el embanderamiento general del distrito y tres días de duelo en honor a los muertos. Teófilo Cubillas, retirado del fútbol el año anterior, anunció que si Alianza lo necesitaba volvería a vestirse de corto y, en efecto, lo hizo tres semanas después cuando el campeonato nacional fue reanudado. Desde Londres, Bobby Charlton hizo pública su tristeza ante la noticia de la tragedia, rememorando el accidente aéreo sufrido por el club Manchester United, el 6 de febrero de 1958, que provocó la muerte de 8 jugadores, el entrenador, un dirigente y ocho periodistas. Asimismo, el Peñarol de Montevideo salió a jugar la final de la Copa Intercontinental, en Tokio, con crespones negros en señal de solidaridad con su contraparte peruana. Hasta aquí el más breve recuento de los principales acontecimientos del accidente. Hay, sin embargo, un actor adicional en el que nos interesa ahondar con mayor profundidad y detenimiento: la Marina de Guerra del Perú. Como hemos anotado, la Marina era propietaria del avión que esa noche se precipitó al mar y que había sido alquilado por el club, como vuelo charter, para viajar a Pucallpa. Que un avión militar tuviera uso comercial es realmente algo controvertido que muestra no solo la debilidad económica de las instituciones militares sino, además, la desorganización del fútbol peruano: un Estado pobre cuyos aviones se caen y un club sin recursos que se apoya en la informalidad. Por ello, desde el principio, la Marina se mantuvo hermética y sus comunicados sobre el accidente fueron parcos y bastante escuetos. Inclusive el día 9 de diciembre la prensa escrita registró tensos enfrentamientos entre los familiares de los deudos y centinelas encargados de la seguridad de la base naval a donde los primeros habían acudido en busca de noticias y mayor información. Hay testigos que afirmaron que con el objetivo de ahuyentarlos se produjeron algunos disparos al aire. Lo cierto es que el hermetismo de la Marina fue notorio y se radicalizó aún más cuando prohibió que los familiares de los deudos participaran de la búsqueda de los cadáveres en el mar del accidente. Ante los rumores de 293

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