Ese gol existe 2da edición

aeropuerto para regresar a Lima lo antes posible. En efecto, el club había alquilado un avión charter de la Marina de Guerra, el Fokker F-27 (matrícula A-560) que se encargaría de regresarlos a la capital ese mismo día. Dicho avión salió de Pucallpa a las 6:30 de la tarde y tuvo su último contacto con la torre de control de Lima a las 8:05 de la noche. A las 8:15 p.m. fue declarado en emergencia y no se supo más de él. Un problema con el tablero de mando en la cabina del avión parece haber sido la causa primera del accidente. Ese día la neblina en Lima era intensa y el avión comenzó su descenso. Asustado al no constatar el descenso del tren de aterrizaje, el piloto se conectó con la torre de control para que verificaran lo sucedido. Desde ahí los técnicos le aseguraron que no había ningún problema y que podía aterrizar. Se cree que el avión fue perdiendo altura y que, al intentar dar la vuelta para regresar al aeropuerto, el ala derecha chocó contra el mar. Este impacto fue fatal. Curiosamente, esta tragedia solo tuvo un sobreviviente: el piloto y teniente de la Marina Edilberto Villar. En ella murieron 43 personas: 16 futbolistas, 5 miembros del cuerpo técnico, 4 dirigentes, 8 barristas, 3 árbitros y 7 tripulantes. La estrella máxima era Luis Escobar, quien había debutado en el primer equipo a los 14 años (al momento del accidente tenía 18) y se había convertido en la sensación del torneo. Francisco Bustamante (21 años) y José Casanova (24 años) era jugadores que habían alcanzado mucho renombre y ya integraban la selección nacional. También destacaban el goleador Alfredo Tomasini (22 años), y los defensas Daniel Reyes (21 años) y Tomas Farfán (21 años). Marcos Calderón, el mejor entrenador peruano de todos los tiempos, murió en el accidente, como también José Gonzáles Ganoza (33 años), «Caico», arquero mítico que llevaba 14 años como titular defendiendo la valla aliancista. Como hemos subrayado líneas arriba, el consenso general en la prensa deportiva era que este joven y talentoso plantel representaba la renovación del fútbol peruano, y la convicción que nuevos tiempos de victoria eran inminentes. Todos los medios de comunicación mantuvieron en primera plana los pormenores de la tragedia y así permitieron que el sentimiento de pesar permanezca vivo y renovado por varios días consecutivos. Al día siguiente, desde muy temprano, la radio y la televisión difundieron la infausta noticia. Una sensación de desconcierto y tristeza se respiró por todo el Perú. De manera espontánea, familiares, hinchas y amigos se dirigieron hacia las playas de Ventanilla o hacia el estadio del club en el 291

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