Ese gol existe 2da edición

158 Lo que definitivamente no desapareció fueron las divisiones étnicas entre reclusos. Diez años más tarde, en 1938, existían los equipos de fútbol «Tahuantinsuyo» y «Nacional» (cuyo nombre revela un interesante giro en la imagen que los «criollos» tenían de sí mismos), aunque al parecer las tensiones habían aflojado un poco, pues jugadores de ambos equipos formaron un combinado para enfrentarse al club «Libertad». AGN, MJ, 3.20.3.1.7.4. 159 Hemos estudiado este rasgo de las estrategias de negociación de los presos en Aguirre (2001). Sobre el clientelismo y la adulación durante el oncenio leguiísta, véase Burga y Flores Galindo (1979). 160 En esto, los presos de Lima no se diferenciaban de otros grupos subalternos, como campesinos, esclavos o trabajadores, que con frecuencia presentan sus reclamos bajo la máscara de un discurso de «conformidad» que esconde lo que James Scott llama el «discurso oculto» (hidden transcript) en sus clásicos libros (1985, 1990). 161 AGN, MJ, 3.20.3.1.12.2.2. Fueron nombrados como presidente honorario Bernardino León y León y como «protectora» Ángela Ramos. En la penitenciaría de Lima se formó el Club Deportivo Cultural Bernardino León y León, que llevaba el nombre del Inspector General de Prisiones. Vale la pena mencionar que León y León se opuso al uso de su nombre para el club y al nombramiento que le hicieron los presos como «presidente vitalicio y honorario» (AGN, MJ, 3.20.3.1.12.1.3). 162 AGN, MJ, 3.20.3.1.12.2.3. 163 AGN, MJ, 3.20.3.1.7.4. 164 AGN, MJ, 3.20.3.1.12.1.6. Hemos mantenido la gramática y puntuación originales. 165 He reconstruido la historia de «Carita» en Aguirre (2005b). 166 AGN, MJ, 3.20.3.1.12.5.2. 167 Cabe mencionar que otras actividades de «esparcimiento» empezaron también a ser promovidas en las prisiones durante esta época: proyección de películas, permiso para escuchar radio, formación de grupos musicales, etcétera. 168 AGN, MJ, 3.20.3.1.7.4. 169 AGN, MJ, 3.20.3.1.7.4. 170 AGN, MJ, 3.20.3.1.7.4. 171 AGN, MJ, 3.20.3.1.16.32. 172 Luis Felipe de las Casas, un dirigente aprista que sufrió largos años de encierro, era ya un consumado deportista al momento de iniciar sus actividades políticas a comienzos de la década de 1930. Fue miembro del Club Bolognesi de Barranco, por ejemplo, que él mismo describe como «integrado por los elementos más modestos de la localidad: negros, zambos, chinos, cholos, etc., trabajadores manuales de San José de Surco, Barranco, otros barrios» (1981, p. 28). 173 La afición de los presos políticos apristas por el fútbol quedó reflejada en una interesante fotografía tomada en 1936 en Chile, en la cual aparece un equipo de fútbol de desterrados políticos y universitarios peruanos donde figuran, entre otros, Manuel Seoane, Luis Alberto Sánchez, Juan Manuel Ugarte Eléspuru, Hugo Otero y Luis Felipe de las Casas; reproducida en de las Casas (1981, p. 49). 174 AGN, MJ, 3.20.3.3.1.3.45. Más adelante, sin embargo, un vigilante denunciaría que este crimen tuvo como verdadera causa una disputa entre presos por un homosexual. 235

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