144 Véase Álvarez (2001), Millones y otros (2002), Deustua y otros (1986), Ramírez (2002). 145 Véase sobre todo Aguirre (2005a). 146 Un buen resumen de las nuevas perspectivas sobre fútbol y sociedad en América Latina se puede encontrar en Archetti (2003). 147 Sobre los conflictos y tensiones alrededor del uso del trabajo como mecanismo de regeneración en las prisiones, véase Aguirre (2005a, capítulo 6). 148 Sobre las dinámicas de negociación y conflicto al interior de las cárceles de Lima, véase Aguirre (2005a). 149 Sobre los orígenes de la reforma penitenciaria en el Perú, véase Aguirre (1995). 150 Memoria que presenta el Ministro de Justicia, Instrucción y Culto al Congreso Ordinario de 1901. Lima: Imprenta del Estado, 1901, p. 271. 151 No hemos encontrado evidencias sobre la práctica de deportes en la cárcel de Guadalupe —que existió hasta 1928—, aunque esto puede deberse a vacíos en la documentación. Lo que sí es cierto es que dicha cárcel tenía serios problemas de sobrepoblación, por lo que los espacios abiertos no eran muchos ni muy grandes. Recordemos, además, que funcionaba en un antiguo convento, cuya estructura no dejaba demasiado espacio libre. 152 Es interesante insertar aquí el testimonio del futbolista Miguel Rostaing, quien se refiere a su amistad con «muchos chicos [que] se malograban, se volvían ladrones» en el barrio de La Victoria. Estos «eran rateros» pero «eran nuestros amigos fuera, en las calles», donde se juntaban a jugar fútbol. Fue su madre, dice Rostaing, quien, gracias a su severidad, lo salvó de la vida delictiva y lo hizo «bueno». «Esquivando los golpes dentro y fuera de la cancha de fútbol», testimonio de Miguel Rostaing recogido por Steve Stein, en Millones y otros (2002, p. 37). La popularidad del fútbol era muy grande en los barrios populares —Malambo, La Victoria, Tajamar—, precisamente los barrios de dónde venían los llamados rateros y faites que poblaban las prisiones limeñas. Sobre el fútbol en las escuelas limeñas, véase sobre todo Álvarez (2001), quien sostiene que fue en las escuelas donde primero se difundió el fútbol en el Perú. 153 Véase los trabajos antes citados de Deustua y otros (1986), Millones y otros (2002) y Ramírez (2002). 154 Véase las crónicas de esta campaña en Ramos (1990). 155 Archivo General de la Nación (de aquí en adelante, AGN), Ministerio de Justicia (MJ), legajo 3.20.3.1.12.5.4. 156 El término «pampa» se usaba en esa época para designar pedazos de terreno donde se practicaba el fútbol amateur, generalmente por jóvenes pertenecientes a las clases trabajadoras de Lima. Guillermo Thorndike menciona, entre otras, la «Pampa del Pellejo», en La Victoria, «donde juegan descomunales campeonatos de barrio» (1978, p. 14). Miguel Rostaing cuenta que él y sus amigos jugaban «en una pampa que siempre hay en diferentes sitios» (citado en Deustua & otros, 1986, p. 136). Véase también Álvarez (2001). 157 El expediente de este caso se encuentra en AGN, MJ, 3.20.3.1.12.1.2. 234
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx