Ese gol existe 2da edición

El mismo club solicita al director general de prisiones en mayo de 1936 su ayuda para construir una cancha de bochas: «Tenemos el alto honor en comunicar a Ud., ilustre Dr., por intermedio de la Pte. acoja las simpatias de nuestro afectisimo saludo, que desde los claustros de este ataud de piedra le envian seres que sufren las inclemencias de la vida». Los miembros del Club han acordado, dicen, otorgar un voto de aplauso al director general de prisiones «por su digna labor en bien del recluso en general». El deporte, agregan, sirve a su salud pero, además, «en los momentos de juego, nos sentimos libres de toda pesadumbre, haciéndonos olvidar la sombra dolorosa a nuestro perpetuo solaz, dado al estado psicológico en que nos encontramos I marchan a la vanguardia de los combatientes en el terreno del deporte»164. Entre los firmantes de la primera carta, como socio del Independiente Sporting Club, figura nada menos que Emilio Willman, el famoso «Carita», quien veinte años atrás había saltado a la fama cuando mató, en un famoso duelo en el Tajamar, al reconocido faite «Tirifilo», y cuya historia fue inmortalizada por Ciro Alegría en su cuento Duelo de caballeros165. Desde su último ingreso a la prisión, en 1924, Carita se había convertido en uno de los más activos colaboradores de cuanto evento se organizara en las prisiones, así como en un miembro destacado de los clubes deportivos, todo con el claro objetivo de conseguir el indulto —una gracia que había ya conseguido en 1918 para librarse de una condena anterior—. Para ello no solo se presentaba a sí mismo como un preso ejemplar, lo cual no era necesariamente cierto, sino que también ofrecía «dar la vida» al servicio del gobierno de turno —es decir, a trabajar en la policía secreta, una actividad en la que faites como él tenían harta experiencia—. Lo encontramos en El Frontón, por ejemplo, a fines de los años veinte, en las varias ocasiones en que Ángela Ramos organizó eventos para los presos. Willman había formado un dúo musical, recitaba poemas y cantaba canciones, y hasta le obsequió a Ángela Ramos un cuadro del Corazón de Jesús hecho por los presos y, luego, unos versos que compuso para ella y que interpretó con música de un «valse» titulado «Ricardo Palma»: Señora Ángela Es usted un alma tan generosa, que ha implorado piedad para esta pobre humanidad invocando a la sociedad de Lima nos favorezca en la Pascua y Navidad. 225

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