emplumada», dios blanco del Oeste; el cuarto, Huitzilopochtli, el dios guerrero pintado de azul, sol triunfante del mediodía, dios epónimo de la capital azteca (Soustelle 1968: 129). 3 Que es el resultado de multiplicar 52, el número de años que constituían un siglo, por 13 que representa el número de meses de 20 días a lo largo de un año de 260 días. 4 La cita que recoge de León Portilla es como sigue: «A cada uno de los cuatro dioses fundamentales, a cada una de las cuatro direcciones, les fue asignado, al interior de la quinta edad, un específico período de tiempo para la dominación y la subordinación. Esta división del tiempo dio origen a los años del Este, Norte, Oeste y Sur» (León Portilla 1963: 54; la traducción es nuestra). 5 Vuelvo a reiterar que las versiones más antiguas y representativas de estos cuadros las encontramos en el Convento de Copacabana en Lima y en la sacristía de la iglesia de San Francisco en Ayacucho. 6 Con relación a los ciclos del mundo andino, «generación» lo reserva exclusivamente para la primera edad tanto europea como andina. Las que siguen las califica de «edades» e incluso en un caso habla de «mundo» y en otro usa pacha que es el equivalente quechua de este término. Siguiendo los estudios de Tom Zuidema (1964, 1989, 1995) sobre el rol de un diagrama del sacerdote Pérez Bocanegra en el parentesco (véase fig. 51) y, en general, de los modelos quinarios andinos aplicados a otros contextos como el altar del Coricancha que dibuja Santa Cruz Pachacuti (véase fig. 52), a las clases de edad, a la organización jerárquica de las acllas, a las dinastías urin y hanan de los Incas, es muy posible que la opción de Guaman Poma por un formato generacional encontrara apoyo en la semejanza tanto numérica como estructural con estos contextos. 321
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx