Cuadro 11. Dinámica del Quinto Sol Más allá de estas correspondencias entre el tiempo y el espacio, el mito mexicano de las cinco edades no se aparta mayormente de una tradición muy americana de concebir un desarrollo de humanidades y del cosmos en general de la noche a la luz. Asimismo, como veremos en el caso andino, cada edad figura asociada a números de años simbólicos consonantes con los ciclos calendáricos de esta cultura. Además, cada edad cuenta con su humanidad respectiva que goza de algunos atributos y, si bien es cierto cada ciclo tiene su final, los factores que lo producen son diferentes asociándose, al parecer, cada cual con elementos tales como tierra, viento, fuego y agua. Otro gran paralelismo, pero también contraste significativo, ocurre con la presencia del quinto sol. Según Wayne Elsey, «Los cuatro primeros soles están separados de la quinta edad más radicalmente de lo que están separados entre sí. La quinta edad, a diferencia de las cuatro anteriores, comienza con el sacrificio colectivo de todos los dioses. La mayoría de los actos creativos de los dioses recae o en el tiempo anterior al comienzo de la secuencia de las edades del mundo o durante el intervalo entre el cuarto y el quinto sol» (la traducción es nuestra). Y luego el autor agrega: «El quinto sol es la síntesis y centro de las cuatro edades más tempranas. Cada uno de los primeros cuatro soles forma una parte o aspecto del sol contemporáneo. La edad actual, en su estructura interna, está constituida por la recapitulación ordenada y continua de los otros soles, uno después del otro, y la secuencia de las edades pasadas se convierte en modelo o paradigma para la organización del espacio y tiempo contemporáneos [...] El quinto sol es una síntesis de las cuatro simples, distintas y autónomas edades en un único, complejo y cuatripartito período. Como León Portilla4 da a entender, el modelo para la organización del tiempo y del espacio en la edad contemporánea es la 294
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