En busca del orden perdido

Mientras el primero fluye incesantemente de atrás para adelante, el tiempo de los hombres tiene un principio y un fin precisos, una duración que se cumple inevitablemente y en forma violenta» (Florescano 1987: 21). Aunque son muchas las versiones del mito de los soles, casi todas coinciden en señalar que en un primer momento existe una divinidad suprema dual llamada Ometéotl que se desdobla en las divinidades Tonacatecuhtli y Tonacíhuatl. Esta divinidad vive en el cielo más alto que es el decimotercero y aquí da origen a cuatro divinidades que desempeñarán roles preponderantes en los soles que se crean. Todas estas divinidades tienen el nombre de Tezcatlipoca pero cada cual se asocia con colores tales como rojo, negro, blanco y azul.2 Según Florescano, los dos últimos dioses, después de seiscientos años de inactividad, comienzan «la creación del mundo. Crearon el fuego y el sol, aunque no un sol entero, sino apenas un medio sol que alumbraba poco. Crearon también a un hombre y a una mujer; al hombre le encomendaron que cultivase la tierra y a ella que hilase y tejiese. De Oxomuco y Cipactonal, la primera pareja humana, nació la generación de los macehuales, a quienes los dioses debían vigilar para que no dejaran de trabajar. Simultáneamente crearon el inframundo, con sus dioses Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl, y también los cielos y el agua, en la cual había ‘un como lagarto’, Cipactli, del que surgió la tierra. Crearon asimismo al dios del agua Tláloc y a su pareja Chalchiuhtlicue, junto con los numerosos tlaloques, diosecillos que los ayudaban a volcar las aguas sobre la tierra cuando aún no había cuenta del tiempo, ni días, años o edades» (Florescano 1987:11). A partir de este momento comienza la era de los soles, la época gobernada por la potencia divina que crea el movimiento. Nuevamente son los cuatro dioses mencionados los que intervienen en esta gestación teniendo cada cual responsabilidad sobre su origen y destrucción. Son, pues, soles con un principio y un fin y, por lo tanto, con una duración determinada. También incluyen pobladores que consumen determinados tipos de alimentos: Tezcatlipoca, el que se disfraza de tigre, fue el primer dios que se hizo sol y de esta manera dio comienzo a las eras del mundo, pues a partir de ese primer sol comenzaron a contarse los años. Los hombres de esta época eran gigantes que arrancaban árboles enormes con las manos, pero no sabían cultivar la tierra. 288

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