En busca del orden perdido

Montesinos, que los Incas vivieron durante el 99 Pachacuti y que, según las listas dinásticas de los Incas, el monarca que ocupó el noveno lugar recibió el epíteto de Pachacuti que, según los cronistas, significaba «El Renovador del Mundo». Fue durante el reinado de este Inca que, según la mayoría de los cronistas, tuvo lugar la derrota de los chancas que pusieron en peligro la autonomía de la ciudad del Cuzco. La amenaza surgió durante el reinado del padre de Pachacuti, Viracocha, pero este abandonó la ciudad. La defensa exitosa fue entonces conducida por su hijo quien, además, contó con la ayuda de su padre el Sol. Habiendo salvado a la ciudad, inmediatamente comenzó a reorganizarla. Por todo esto, este noveno Inca, que antes se llamaba IncaYupanqui, recibió el epíteto de Pachacuti que significaba, como hemos mencionado, «El Renovador del Mundo». Según Zuidema, toda esta tradición no es más que otra representación de la oposición entre los principios hanan y urin. El Inca Pachacuti, en su rol de defensor del Cuzco y protegido por su padre el Sol, encarna una posición hanan, mientras que los chancas, como externos al Cuzco y vinculados al Inca Viracocha (trata de pactar con ellos), una posición urin (Zuidema 1964:103-113). De todo esto podemos ver que el noveno Pachacuti, ya fuera Inca o edad, estaba principalmente asociado con la restauración del orden. Entonces podemos asumir que esta misma concepción subyacía en la mente de Guaman Poma cuando ubicó a los Reyes de España, y especialmente a Felipe III, en la novena edad. Así, dentro del caos desatado por la Conquista, Guaman Poma eleva al Rey de España a la condición de Principio Ordenador, de «Renovador del Mundo». Ahora bien, el hecho de tener que poner al Rey de España, en tanto que Principio Ordenador, en una novena edad, obliga a Guaman Poma a tener que dividir un fenómeno que básicamente concibe como una unidad, en tres edades.22 Este fenómeno era el cataclismo de la Conquista o Pachacuti. De esta manera, aunque este fenómeno es expresado en términos históricos (en el sentido de que está describiendo eventos que realmente sucedieron), la división que introduce no es histórica puesto que la periodicidad no surge de los hechos mismos, sino de una concepción estática del tiempo donde el Principio Ordenador siempre debía de estar ubicado en una novena edad23 (véanse cuadros 7 y 8). 268

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