se inicia con el nacimiento de Cristo, con la quinta edad del mundo indígena que se inicia con Manco Capac y su hijo Sinchi Roca, y luego nos dice: «desde el tiempo de ynga Cinche Roca ynga hasta oy desde el nacimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo a mil saycientos treze» (Guaman Poma 2001: 87 [87]). Igual que para definir la fecha del fin de esta quinta edad, acá también hay que restar, pero esta vez la duración de la quinta edad y el presente de Guaman Poma de la cifra global para las cinco edades, es decir, 6.613 de 1.613 y obtenemos exactamente 5.000 años. Descomponiendo la duración global, según la lógica de Guarnan Poma, obtenemos lo siguiente: 5.000 años para las cuatro primeras edades 1.500 años para la quinta edad 112 años para el presente de Guaman Poma 6.613 años para la duración total de las cinco edades (o 6.612 años). De este análisis se desprende que la cifra de 1.500 años para la duración del período inca no es más que la simbolización de la unidad de un ciclo con respecto a los cuatro anteriores y con respecto a la Conquista vista como Pachacuti, y el resultado de querer acomodar una cifra histórica, que databa tanto el presente colonial de Guaman Poma como la Conquista vista por los europeos, a una cifra simbólica. Además, esta cifra era susceptible de adaptarse a las duraciones de las edades de cada Inca, en una dinastía de doce Incas que generalmente fueron pensadas en centurias, especialmente Guaman Poma que a lo largo de su obra utiliza la longevidad como criterio de prestigio aun a costa de utilizar edades inverosímiles (véase el caso de sus antepasados). Lo que sí debemos de aclarar es que, al igual que la duración de cada una de las cinco edades, la duración para cada una de las vidas de los Incas presenta cifras que son disparejas y, aun en este caso, sin tener algunas veces un común denominador decimal (véase cuadro 9). Aparte de sugerir la misma explicación que di para el caso de las edades del mundo indígena, debo repetir que todavía no he examinado exhaustivamente las duraciones para las vidas de cada Inca y, por lo tanto, no he podido descubrir las regularidades que se esconden detrás de las cifras. La única que he 265
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