En busca del orden perdido

cual ve la Conquista, es decir, 161218 de «1.500». Así esta duración de «112 años» solo tiene sentido si se tiene presente que para Guaman Poma la «Conquista» cierra un período de 1.500 años. De esta manera, la duración transcurrida desde la Conquista hasta el presente de Guaman Poma se deriva, como en el caso de los totales de los mundos cristiano e indígena, de la combinación de una datación de carácter histórico y esencialmente dinámica, y entendida a la manera europea; y de una datación ahistórica y estática que hundía sus raíces en el pasado prehispánico. De aquí también podemos deducir que, al igual que otros cronistas cuyos informantes también vieron la conquista como un pachacuti, nuestro autor calcula la duración del período Inca no desde el principio, sino del final. Por ejemplo, R.T. Zuidema, al demostrar que los indígenas vieron a la conquista como un pachacuti, cita el caso del cronista Vázquez de Espinosa quien señala exactamente quinientos años para la duración total del período de los Incas y que además «este período fue calculado no del principio sino del final, es decir, desde el momento en que la historia de los Inca dió paso a aquella de los españoles, el cual fue un cambio de mundos [Vázquez de Espinosa, 1948 y 1586, p. 549]. La duración de los reinados de los monarcas están muy bien redondeados y muy improbablemente largos para inspirar demasiada confianza de un punto de vista puramente histórico. El significado de esta versión reside, en mi opinión, en el hecho de que él presenta la historia de los Inca como habiendo durado exactamente quinientos años, un pachacuti, y de que calculo este período desde el final. Este último evento fue de tal magnitud para los Inca que para ellos contó como si fuera un cambio de mundos; este cambio de mundos fue también llamado Pachacuti» (Zuidema 1964: 230). Otras evidencias que coinciden con esta apreciación de la Conquista como cataclismo son ciertos signos premonitorios y profecías que los informantes indígenas de los europeos asociaron con sus antiguos monarcas. El Inca Garcilaso de la Vega dice por ejemplo: A este Inca Viracocha dan los suyos el origen del pronóstico que los Reyes del Perú tuvieron, que después que hubiese reinado cierto número de ellos había de ir a aquella tierra gente nunca jamás vista y les había de quitar la idolatría y el Imperio. Esto contenía el pronóstico en suma, dicha en palabras confusas, de dos sentidos, 261

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