Vinculándose el término pachacuti al quiebre entre un período y otro, las connotaciones que por lo general se le dio fue el de renovación y destrucción. Sin embargo, quizá por influencia de las consideraciones apocalípticas traídas por la conquista, el lado más popularizado fue el de destrucción. Garcilaso de la Vega nos dirá por ejemplo que dicen por vía de refrán pacham cutin; quiere decir el mundo se trueca, y por la mayor parte lo dicen cuando las cosas grandes se truecan de bien en mal, y raras veces lo dicen cuando se truecan de mal en bien (Garcilaso 1960: 304, libro V, cap. XXVIII). Correspondientemente, y al parecer con el estímulo del Tercer Concilio Limense —como ya lo adelantamos—, los vocabularios quechuas posteriores a este evento registran este término pero lo traducen como «fin del mundo, gran destrucción, pestilencia, ruina pérdida, daño común…» (González Holguín 1952: 270). Para Guaman Poma el término pachacuti significa «castigo de Dios», pero también lo utiliza para designar al Diluvio Universal, al cual llama específicamente «uno yacu Pachacuti».17 Al referirse al noveno lnca Pachacuti Inca Yupanqui, nos dice: en su tiempo deste dicho ynga abia muy mortansa de indio y hambre y sed y pistelencia y castigo de dios que no Ilovio ciete años otros dizen que dies años.., y aci este dicho ynga se llamo pachacuti ynga (Guaman Poma 2001: 109 [109]). Fiel a la tradición indígena, Guaman Poma también concibe este término básicamente como un cataclismo cósmico y también asociado con el reinado del noveno Inca, y con un período delimitado por una cifra decimal. Sin embargo, al referirse a las cinco edades del mundo andino la transición entre estas no es marcada por un cataclismo. Ellas son presentadas dentro de una representación lineal del tiempo que corresponde a la perspectiva histórica de su mundo colonial. Esta concepción, por otro lado, lo lleva a dar duraciones para cada edad que, aunque pensadas bajo términos milenarios, son un tanto asimétricas y disparejas (véase cuadro 8). A diferencia de Montesinos, Blas Valera y Murúa que nos hablan de «soles», Guaman Poma nos habla de «edades» y desarrolla dos series paralelas de estas edades: unas que corresponden al mundo cristiano y las otras al mundo indígena. Al igual que el ordenamiento espacial del nuevo universo que se le abre con la Conquista, 257
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