En busca del orden perdido

naturales de las Indias eran en tiempo de su infidelidad caciques y señores del pueblo, y porque después de su conversión a nuestra Santa Fe Católica, es justo que conserven sus derechos, y el haber venido a nuestra obediencia no los haga de peor condición: Mandamos a nuestras reales audiencias, que si estos caciques, o principales descendientes de los primeros se pretendieran suceder en aquel género de señorío, o cacicazgos, y sobre esto pidieren justicia, se hagan, llamados y oídas las partes a quien tocare con toda brevedad. Ley Segunda. El mismo allí a 19 de junio de 1558. Que las audiencias conozcan privativamente estos derechos, y se informen de oficio. Las audiencias han de conocer privativamente el derecho de los cacicazgos y si los caciques o sus descendientes pretendieren suceder en ellos y en la jurisdicción que antes tenían, y pidieren justicia, procederán conforme a lo ordenado; y asimismo se informarán de oficio sobre lo que en esto pasa, y constándoles que algunos están despojados injustamente de sus cacicazgos y jurisdicción, derechos y rentas que con ellos les eran debidos les harán restituir, citadas las partes, a quien tocare, y harán lo mismo si algunos pueblos estuvieren despojados del derecho que huvieren tenido de elegir caciques» (Rostworowski 1961: 6, nota 2). 12 No obstante, como Sarmiento apoya la tesis de que el gobierno del Inca era tiránico, tiene, al menos a este respecto, que aceptar la confiabilidad del testimonio de los indios y para ello concede cierto valor recordatorio a los quipus (Sarmiento 1960: 211). 13 Según una nota que Rolena Adorno pone a la transcripción de esta referencia, este nombre se refiere a Johann Boemus autor del Libro de las costumbres de todas las gentes del mundo y de las Indias cuya versión al español se publicó en Amberes en 1556 (Adorno 2002: 1088, nota 1). 14 Guaman Poma escribe Gonzalo Pizarro de Obedo y Valdez confundiendo y confunde el nombre de este cronista con el del hermano del descubridor del Perú. 15 Juan Ochoa de la Sal escribió unos «anales» sobre las hazañas del Emperador Carlos V titulados Primera parte de la Carólea Ynchiridión, que trata de la vida y hechos del ynvictísimo Emperador don Carlos Quinto de este nombre y muchas notables cossas en ella sucedidas hasta el año 1555 (Ochoa de la Sal 1585). 16 David Fleming (1994) y Monica Barnes (1994) muestran con argumentos muy sólidos la posible presencia de la Cronografía de Hieronimo de Chaves, que tuvo varias ediciones a lo largo del siglo XVI, en toda la parte concerniente a las edades occidentales y los listados de reyes y Papas de la antigüedad. Victoria Cox (2002), por su lado, cree que en relación a las descripciones calendáricas de nuestro autor indígena quienes pudieron proporcionarle modelos fueron los repertorios de Andrés de Li (1546) y Rodrigo Zamorano (1594), que no son diferentes a los de Chaves. 17 Textualmente lo que dice al respecto es: «que como gentiles lo herraron como los españoles de españa fueron gentiles y romanos tuvieron herronia ydulos de Jubeter y el bezerro» (Guaman Poma 2001: 1080 [1090]). O como dice anteriormente: «Conzedera que los primeros yndios uariuiracocharuna... uariruna... purunruna... aucaruna... fueron gente de poco sauer pero no fueron ydulatras y los españoles fueron de poco sauer pero desde primero fueron ydolatras gentiles como los yndios desde el tiempo del ynga fueron ydulatras los primeros yndios tubo sombra de conocer al criador 231

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