En busca del orden perdido

Cochabamba a los jesuitas. A ellas Atac Malco agrega, además, las otras que no habían sido sometidas a ninguna condición. El total que recibe es 220 pesos de 8 reales. En esta oportunidad, aparece acompañado de sus hijos Pedro Atac Malco, Alexo Nina Malco y Francisco Atac Malco. Con esta transacción perdemos el rastro de los caviñas en Chupas, pero, ¿qué pasó con nuestro cronista indio? ¿Cuál fue su relación con los caviñas? Por alguna razón que todavía desconocemos, a los pobladores del repartimiento de los Rucanas Antamarcas los incas les hicieron algunas concesiones en Huamanga. Tan numerosos eran que dieron lugar a un barrio colindante con el de Santa Ana que todavía lleva su nombre. Además, se les dio parcelas en Chupas. De hecho, Domingo de Ayala o Martín de Ayala y sus descendientes no eran los únicos andamarquinos que tenían derechos en esta zona. En Y no ay rremedio se habla de «caciques andamarcas» que se comprometen a dar seis indios a Juan Tingo para cumplir tareas en relación a una acequia a cambio de «darles la mitad de las dos lomas y cantidad de alisos» (1991, 2001: f. 60v). También se menciona a un tal Alonso Ychipa, de cincuenta años, que actúa de testigo de este acuerdo (Prado y Prado 1991, 2001: f. 61v). Tan sólida debió ser la presencia de estos mitimaes, que hasta la fecha se conserva el nombre de Andamarca para un sector espacial de Chupas (véase mapa 6). 176

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