En busca del orden perdido

amarrado, comensóle a quemar con candela de sebo, meter fuego en el culo y en la güergüenza, ensendido muchas candelas y brealle. Y le abría el culo con las manos. Y dizen que hizo otras mucho más, que no se puede escriuir, cino que Dios lo sepa y otros muy muchos daños y males hacía. Y ací atormentaua a los pintores que allí les llamaua. Esto hizo porque se auía quexádose las solteras de don Juan Uacrau, su hija, que el padre Aluadán le desnudaua y le miraua el culo y el coño y le metía los dedos y en el culo le daua quatro asoticos; cada mañana le hacía a todas las solteras. De todo ello lo defendió el gouernador don León Apouasco y leuantóle testimonio el dicho padre Aluadán, deziendo que escondía yndios de la uecita. Y ací le hizo desterralle. Deste pezar se murió Apouasco (Guaman Poma 2001: 566 [580]). El que escondiera indios durante la visita debió impactar mucho a nuestro historiador indígena, pues en las cuatro ocasiones en que menciona a este sacerdote este tema sale a relucir. En una hasta presenta el caso de un visitador eclesiástico llamado Juan Ruiz de Quintanilla, que por tener este hábito no halló ánima beuiente y serrado la dicha yglecia, todos los yndios escondidos en la puna, ni halló un jarro de agua. Y ancí este padre de Hatun Sora llamado Sebastián Coronado le serbió de su dotrina (Guaman Poma 2001: 682 [696]). Felizmente Hatun Sora se hallaba cerca, de lo contrario las penalidades de este visitador se hubiesen prolongado por varios días. Pero, ¿qué motivaba al referido sacerdote a ocultar a los indígenas? Guaman Poma señala que la razón por lo que sucedía esta situación era para encubrir las idolatrías de los indígenas, especialmente cuando asociados a las huacas habían minas y tesoros de los que se aprovechaba este singular personaje (Guaman Poma 2001: 894 [908]). 2.4. Otros escenarios Más allá de los pueblos de estos repartimientos, no figuran otros escenarios donde nuestro autor recuerde otras experiencias pasadas con actores con quienes haya interactuado. La precisión con que dibuja los edificios y el plano de la ciudad del Cuzco sugiere que debió haber pasado alguna temporada por los lares de aquella capital de los incas. Su conocimiento del aimara y del puquina también hace suponer que pudo haber estado por el Collao. La ciudad de Lima y la provincia aledaña de los Yauyos, obviamente, por la descripción que nos hace, le fue ampliamente conocida. Muy posiblemente cuando fue a enviar su manuscrito al Rey de España no fue la única vez que la visitó. Ya en Y no 140

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx