su hermana culpables de hechicería y dueños de las serpientes Solimán y Matocalla, con quienes ejercían su ilegal oficio (Guaman Poma 2001: 275 [277] y 1096 [1106]). Desde esta posición encumbrada había sido responsable de quitarle a Guaman Poma, que había sido «…señor principal, cauesa mayor y administrador, protetor, tiniente general de corregidor de la dicha prouincia de los yndios Andamarcas, Soras, Lucanas por su Magestad y píncipe [sic] deste rreyno» (Guaman Poma 2001: 1096 [1106]), su casa y solar y su sementera Chinchay Cocha dándoselas a Pedro Colla Quispe, Esteuan Ata Pillo y a otros indios (Guaman Poma 2001: 1097 [1107]). Para concluir con los curacas que figuran en la visita de Monzón al repartimiento de los Rucanas Antamarcas, nos queda Diego Quispilla, mencionado a la cola de los cuatro anteriores. De él no sabemos nada. Solo podemos suponer que si los anteriores estaban vinculados a los ayllus Apcara, Antamarca y Omapacha es muy probable que este lo fuese de Uchuc Ayllu. Dada esta circunstancia, es posible que no tuviese mayor jerarquía y, por lo tanto, no fuese mayormente significativo para nuestro cronista; de allí que su nombre quede ausente del manuscrito. Los Hatun Rucanas En el repartimiento de los Hatun Rucanas,34 de todos los curacas que son mencionados por Monzón, solo Juan Guancarilla aparece en la Nueva Corónica. Figura como padre de Felipe Guancarilla, el curaca principal de Hatun Lucanas, con mando sobre tres mil indios tributarios, y era contemporáneo al tiempo que nuestro cronista redactaba su manuscrito. Vinculado a él también aparecen otras dos autoridades de menor rango. Uno es Lope Caruas Curi y el otro es García Paitan Anolla, de quien presenta hasta un retrato en la página 745 [759], usándolo como muestra de las autoridades de mil indios o guaranga camayoq (véase fig. 21). 121
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