El Recreo

1 1 ! 1 11 ¡: 1 Mi frente inclino agobiada Al peso de mi pasion, Como las gallardas flores· Que dobl0ga el aquilon. Cuando la vida nos cansa Nos abruma el porvenir, Cuando muere la esperanza , ... Bello, rnblime es morir. Estas locuras de mi alma Y ensueños del corazon, Te prueban bien J u1ia rnia, Cuán intensa es mi pasion. Cuzco, 4 de ..(\.bril 1876. Dario l.I. Pera. ASUNTOS VARIOS O TARACEA. (Con'timwcion.) Un Párroco ilustrado. Un respetable cura de almas preguntó á un estudian– te feligres suyo, qué estudiaba y este le contestó: :Matemátirns Sr., presentan– dole al mismo tiempo el texto ele que se ocupaba. El buen Párroco al.n·jó el libro por m odio y leyó extra.ccion ele la ra.i.z cuaclracla; entonces el cm·a escla– mó con aire majistral Oh; esto es Bo– tánica devolviendo el libro. ":.,: EL RECREO · pre fné botado por las autorida,des por no ser acequible la idea de que un ser tan defectuoso fuese capaz de los de– litos de que le acusaban. Tocaba la vihuela, escribía, enebra– ba una aguja, jugaba al dado y hacia otras muchas cosas igualmente admira– bles. Se hahia, ex.ibido en la capital de la República, donde ganó mucha plata. Actualmente viven aun muchas p er– sonas qu~ le trataron personalmente. Describir mimuciosamente los diver– sos artificios de que se valía para ej e– cutar las operaciones que hemos r eferi– do, seria prolongar demasiado este ar– tículo; y basb,rá indicn,r el modo como tocaba la Yihuela: colocada esta sobre una mesa con el mango y la claYije– ra mas altos qu e la caja de ella, ··pe– llizcaht las cner <l.as como sobre un sc1l– terio sirviendose e le u n peqüeüo fracmen– to sobresaliente en la estremidad infe– rior de sus defectuosos húmeros como un p equeüo dedo . ¿Que habra de estra-ñar de todo lo que llevarnos dicho ele Arriola si re– cordamos lo quo Mister Nellis hacia con los pies? Tú no vestiste púrpura exquisita, Ni trasparente i delicado lino: Pasaste pobrecilla tu camirn·, 55 i?} Siempre inocente., humilue, pura i fiel. Nnnca el orgullo apareció en tu frente, Ni en tus ojos mintda artificiosa, Ni á tn boca sonrisa. desdeñosa Tu noble cora7,on pnclo rrrnndar. _ Ni en plaza:3, ni \en salones ni en festines Brilló jamas tu espléndida belleza, Ni séquito, ni pompa ni riqueza L1egáronte jamas á compañar. El Lrillo de grandezas terrenales Siempre miraste cual do rada escoria; Nada pediste al muo.do de su gloria, Nada de su opn1enc'Ía i esplendor; Porque la luz de ]a ferdad eternfL, Qne tn mente purisima a1urnbrübR, , La mezquindad del mundo te mostraba ·1 la grandeza de su santo Al~tor,; _ I de tn Rér la pequeñez mirando Bajaste ii lo profondo· de tn na da, I del Seriar la celestial mira.da , LleYÓ hasta sí tn s{r;to corazon ; I asÍ viste }:=i,s grR,mles ·marnvillas. Qne ejecutaba sob re ti su brazo, P1-1.ra hacerte, Señora, el santo lazo Entre el homure i su Dios de eterna union ¡· ~ o 1 1 ]Iodo raro ele entender las palabras. Una crmtestacion oficial graciosa. Un -Gobernador de remoto distrito lrnbia re– cibido un oficio del Sub-prefecto de su Provincia en el cual trascribiendole ór– denes superiores le decia "remitiese tal número de conscriptos para llenar las ba,jas del ejécito, procurando que aque– llos tubieran ln, talla por lo menos de 5 pies." En cont~stacfon y si~ pér~1i– da ele tiempo marnfesto el sencillo Go– bernador en otro oficio á la Sub-pre– fectura que en el distrito de su mando no habic1, hombre ningiino de cinco 1~ies piws todos tenian solo clos. I á la luz de relámpago divino, Qne brotó de tus labi os sobei anos, Alcanzaron á ver ojos hunrn.nos li Uu viajero visitando un convento de re– \1 ligiosos trp,taba de informarse de todo lo ! notable de la casa; pü,ra lo cual tra- 1 bó conve{·sacion con un lego joven que á la sazon se encontraba en uno de los 1 claustros. Entre varias otras cosas le dijo: y dígame mi buen padre, ¿cu,al es el religioso de 17Wf! 1.:ciler, ele 1nas peso clel convento? á lo que contestó e1 lego: en cv,anto á utler todos sonws ig1tales, (Continiwrá.) por que todos sonws pob;·es, es_ decir, no valenws 1 uula., en ciwnto a peso ind1idcible- A Un rayo de tu ~doria i dignidad; I bienaventurada te han 11::tmado, Cual lo dijiste tú, ele gente en gente, Por<Jue Dios sn rniracb omn ipoten te Fijó en tu profondi::;ima HUMILDAD! SrLVERIA EsrrnosA DE R. LOS RICOS. (PENSAMIENTOS) 1 nente debe ser el padre pu por qu,e el es HUMILDE I PU R • l l l · z z Obtener ri quezas, es obtener una mi- el 1nas alto y el 1nas g_º::·,rc o e e c1, conrnnic ac . ¿QuE cantaré de ti, Virgen bendita, sic,n, un sacerdocio que mui dificilmente ;;, ;:, z D' · Inocente i sencillr.t nazarena, se pueue cnmplir. Otra ocnrrencia agnc a. icen que_ v1~- l P Q ue al esplenrlor del mundo siempre ajena Ai! de los ricos! las obligaciones que 1 J. aba un J.ucz de etra_s en su rovinc:a . . d 1 1 Viviste en apncib1e oscuridad: reciben con sns riquezas son c~si siempre á presenciar un es me e, en companrn Q , t ' d t· l te sur>e1·1·ore" (¡, st1s ft1e1·zas, J)Or ql1e sus ri·- de los interesados en el asunto. A po- ¿ ne can are e i,d?l:am o pasas ' r .., ~ co que habian andado_, el Sr. Juez_v_ol- Bajo 1a sombra de 1vmas manos, qnezas les debilitan, 11or que su~ eaudales vienclose hácia el escnbano y co1_:11trva Sin qne pudiesen ver ojos huma.nos 11enando1es enteramente el corazon, no l 1 'l1n incomrmrable l!loria i di [tnidad? <..fon ya lngar á los sentimie11tos, al amor les diJ·o: Ved ahi O qu,e somos seua an- ...... ~ á la patria., al amor á la lrnmanidad. do una calavera de asno que se enco1:-- 01 · l' d 1 , · a· 1 Los ricos son 111strumentos de lc't Pi·o- traba en el camino, y toda la com1- ¡ 1 vw ctn, u cis1nrn escon 1<.. a, d Ro~a de J ericó fragante i pnra, Yidencia; ai! de los qne lai desconozcan, tiva aplaudió la ag•:,·su eza. 1 1 . ~ Azucena de insólita Llancura, ele ns que a meguen! ;::, ·E~\ 1 1 ·1 de Ta Donde tn gloriil está? dime cuál es? El pobre que no de_¡· a, de comer un dia Otro hecho cii,·ioso. 'n e pu~u o . : ...., 1 lavera (Provincia de Andahuai~as) nacio ¿Dime por qué te encuentras exaltada para dar sn pan á otro mas pobre que él, I). P ablo Arriola, el cual ca~ecrn de br.a- Cnal ele Sion los bíblicos cipreses, fülta á su cleb.e-r, ¿que J;erá del ri©0 que . ¡ zos Y I)ierna,s pues; solo ~ema una p~rte Cnal los cedros nombrados tantas veces, ! hnmifla {1i sus. hermanos i les niegua lo C :ie lo"'s húmeros y de las piernas ~e m~t~d Cual la.. altísima palma de Cadés? · qnt-l les pert8nece? .L b eib1e Ni las her<•ncias, ni el trabrt_¡·o .1·usti1i- 11 l 1 slos Sin em argo, por mcr 1 1 ( e os m~~ca · este hombre extraordina- rrú rio 1lev.astc en tu bendita mano can la propiedad. La tierra con todos sus ij que par1:: ' ' · · 1 lazo El cetro qne ern:puñaron tus mayores, frutos es de todos, per'"enec-e á la huma- rio mn,uej.aha con gran pericia el'f ·.,, · .J,·· l El l d l · l d t varias veces preso en e 1 ernn- Ni e5ércitos altivos vencedore8 . mu'a,. títu o e :a prnpie( a es el de- lesesc~::~les por cuatrero-; de (1onde s~em- Te proclamaron "Gloria de 1srne1 ::"· recho d'e viv·ir. ~ =======================~=====~

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