El Recreo

X ======= ====~=-====~~ ================~ · ~ EL RECREO 43 ~- '1 ¡ 1 .f ji Pues la prneba tiene t>n t.i P De ser el pueblo de Dios! 11 Si al aire ondear tu vaga vestidura ¡1 En el Ore b ó el Synai tf. viera, 1, Flotar en él t.u hermosa cabe llera 'I Y de tu vóz oyese la dulzura. 1 C(,n el t.ronante ray6 desprendido l\.frzdn.rse de tns labios t-1 acento, Y al ronco son del emboscad() viento En lilauco sil~'º en llanto ronvertido; Si á la paji za 1 uz, nuncio clt>l trueno, i O entre fu ,jent.es meteoros rojos· 1 1 Brillar yo v iern, e l fuego de tus ojos l De terrible podo-, de putlor llcmo, 1 : 1 1 El Anjel dd Señor yo fo cr'l:'yera, Que de alto cit>lo al Synai bajara, Dr~ tu bo1:a el precr pt.1J yo csperára, ; Y aun de la ley las tablas te pidiera. 1 Si en cuno dia, cnan,lo pn.7. serena Anuncia el azul velo en mn.gna n.ltura, Te virrn, enlwl1eciendo tu hermosura, Del sinnoso Tlrnbor la falda amena.; ' Y al ra.~ 1 0 del planeta lnminoso, · ' Del árbol , planta y flor padre focnrnlo Pha.ro d1 vino del sublime mundo, 1 C 1 rnternplam tu rostro mas que hermoso; 1 Del Divino Maestro, ypóseido De gozo y de temor, á ti rendido · Al pié del monte inmóvil te admirara Y si á pulida luz ele tar<l.a aurora, , Sobre una 1( lSa sepulcral sintiera Batir tu v0sti<lura, oir creyera: "J esus ret-ncit6: en el cielo mora." 1 Y por fin_, si en un sueño delicioso , Imajinnse Yerte !oh b8ldad rara! El ánjel mas glorioso te j nzg-ara, De h f-'Scala que vió .Jacob dichoso. Pues son tns ojos divinos, Luces del supremo bien, Y tus labios purpnrinos Son tiernas rosas de Edt--n; Y tus pechos vi1jinales, Que mal cubre el frnjil. velo, De nieve esferas igna1es Son de los cielos deí cielo. Porqne mas que tú lozana, No rinde flo r el Abril, Ni crece palma temprana l\1as que tu talle jcntil. Porque mas que tú li.it 'ra, No es entre flores e l vi ento; ~riel soplo de primavera Es rnns grato qne tn aliento. Por que es arórna Saué-a r.rn respirar, que sentí, Y l a rosa de Idnméa No es perfúrne junto á ti. Porq ne el dia de t n cuna Calma en los mares reinaba, Y argentada y llena luna :Montes y mar alumbraba. Y hubo en los cielos bonanza, Ray6 el So1, y _á opuesto lado 1~1 iris de la alianza J De DiüR con RU pueblo amado. !,j 1 Annqne Rirni como un Can - •1 F el iz hijo de Isnwl ! ii l R l •1 El q ne o-ozc ta aq ne \ 1 1 S in eng~-ños de un Labán. Pe.lía-ro eres sobrehumano, 1 0 Y huyo de tí, idolo mio; Porque al verte no hay cristiano Que no quiera ser J udio. FnANC1sco DE MIRANDA Y YENGO.A.. Cuzco, 30 Enero de 1849. AMOR DEL PAIS NATAL- A :m AMIGA LA STA. CLORINDA MA1'º DE TuRNER El sentimiento de asoci::1.cion, que eles– ele las primitivas epoca$ del mundo obligó á l<JS hombres á bnscarse i nnirse en grnpo~, como una fnerz ;t instintiva á cnya ley dd)ian dohlrg::i.n,e,formanclo una fami lia t'nrre ser~s de una mi~ma organizacion, earacter i st•ntimien tos, fue tambiP.n, esa mi:m1a ftwrza, la que los indujo á s<>ntir ese apego nl¼tnral al suelo qne los vió na– cer, al lngar donde por ]a primera vez res– piraron l::t Y ida. i aprendieron á amur,sentir qu <~rer. ¿No stn·á est.a fuerza del poderoso amor A la tierra 11atal, tl germen del valor para la dt~fi. 0 nsa contra las agresione:-<, ri valida– de::; i pre tenciones de otros pneblos i con– tra los abu~os del podt>r? Desgraciada– ment~, pan:ce que solo en el Cuzco se hn biese amor tiguaclo e8e sentimiento gran– dioRo, pu~stn qne t>n la degradante prue– ba á la. q ne hase t.iempo se halla some– tido, no prott>st,a en mn.:_;;a como puebll) vi– ril, no se levante como un ¡.;o]o hombre, no se oponga con brazo fuerte,á g nt> de su seno se Haqm.•n milla.res de ciudadanos por la füerza de las bnyonetRs, con i nfracc.:ion de nnt'.stra Carta Fundamental. L ejos pu– es dt\ hal.ier tomado esa actitud t-'11l·r~6ca i corn-spondient.e contra el n.. c]utami~nto i para mt~or lucir t:-1 baldón de ]a, infamia e11 su frente, cobija aun en sn s~no, á los vilt>s Psbirros que por incensar al poder, llevm·, ,n su temeridRd hasta ct,rromper á la, ju V(-'ntud estudiosa, á ese tierno plan– tel q ne se debe educar con el mas grnnde ceL, eo la circunspeccion, mora]jdad i vir– tud, la.nzándola al crimen clel insnlto i la lwfct de- una cencerrada, contra el u olile pat1 icio D. D. Pio B. l\fesa, qu1 (~n se ha enwj esido en su afan r,onstante do traba– jH,r por los intereses dd pais; contra eso ciwlaclnno, que solo,supo alzar la voz por el honor de la patria nrnncil lado con el de– lito ele lesa-ley, enarbolado p0r el reclu– tamiento; contra ese hijo del C u.zco, q ne hasta con el aliento quiso conservar- in– cólume la integridad de su pais natal. Es in~gahle, que el amor á la tierra na– t.a], se manifiesta con mayor fuerza en la gente inculta par;:i, quien, por el instinto de su nnturnlezc1,, nada puede jgna]ar con su pobre cabaña, sus animales domesticos ( Sl:S agre~tes aunque poeticos campos. ~,a 1mpres10n constante de estos pocos ob– .ietos, tanto mas fuertes cuanto menos variados son los identificn pues con ellos forma ndoles vincnlos indestructibes · de . ' suerte q ne, no sena. aventurado asegurar l / l . ' que e amor a a tierra natal, es comple- tamente independitmte a·e la propiedad; porque, no solamente nuestros infelices indios, á quienes por millares se los lleva el absulutisri.10 á la costa, para irnp11nerles ]a edncacion de ]a gtwrra, se mueren por centenares, con la nrnlancolia qne les c:;iu– sa el JH:'sar de no poder gozar de la vista de sus ahumadas chozas, i-u8 alegres cam– pos y el rnajt>stno~o nevado de sus eleva– das montañas; sino quc1, tamLi@n la por– cion de estranjeros, que diariamente Jle– g·an á gozar los dones de nuestra franca ho1-,pitali<lacl, y á pesar de la fortuna qne siempre los prnfa,je, Re hal Jan no obstan– t.P, hasta en medio de los piaceres y la n bnndancia, taci tnrnos y con uria idea va– ga qne los persigue consfantemente; sin que hayan dejado en su pais, nacla que 1es pueda intt'-resar, y dt.' donde, los mas de ellos, han tenido que salir por circunstan– cias ele Ja suerte. Por otra parte, entre los sentimientos que al hagn.n ó que ::tmargan la existencia <ld horn bre, ha_v nno, cuyos traspor– t es ele inefable ternura lo ligan al país na– tal; pnes qm', poi: mas que se diga, que el hombre es cosmopolita y qne puede ave– uirse á vivir en cualq nier pumo del orbe es tambien cierto, q' anast ·a consigo la ator– mentadora cadena ele los rec1,¿erclos; lle– vau<lo impresa en la memoria la ausencia de seres q neridos, la reminiscencia de las i I nsiones de la niñez. de compañeros y' a._migos qne cornpartierpn sus juegos infan– tiles ó sus pasatiernpoH juveniles, de luga– res tn,tigos de miles de episodios de sn vi– da; sea que la hieran el corazon como pla– centt'-ras, ó como amargas decepciones qne lo corroan; en fin r se foco ele su existen– cia pasa<la, dó <.hja, si no el amor 1 las mas puras afecciones de amii;tad. En todas las enfermedades morales que s1_lf're el \t-pirit\l: uingnua es mas intensa, 01 mas trJRt.e, m que tanto comprometa su tranquiiiclad, como ]a nostalgia; agra– va.nclose esta con deterioro de la salud, no solo en el ostracismo, sin e.l retmrso de Jn, ¡.;a,lv':cion, _cual es e·! regreso á la patria ' qun1cb; srno tamlnen, de los que la suer- te los tiene ambnla.ntes, sin poder volver á su~ lares. ¡ Cuantas victimas ele es La crnel enfermedad no se ven ~n 1os d{.por– tados, reos profugos y los desteí-rados por los vaivenes de la politica. y de la suerte! Con el pais nn.tal, sucede lo qne con todas las impresiones de la vida, es me– n_ester haberse ausentado de él algun tie:r_npo, qara apreci;.ir lo dulce y ~tisfae– tono que es volverlo á, ver. ¡Felices loi:; que pnt<lan contar, con el lenitivo de la sola idea de poder coIJs·ituirse á volun– tad entre los suyos, sin los_ obstaculos que entraben sns <lHeos! Lampa 2 de Marzo de 1876. M Anjela Enriquez ele Vega. 81 TU ME AMARAS! I Si tu me amara~ ya no seria Mi triste vida tan desolada Algunas flores encontraría En mi camino, si tu me amaras! ~ --== - =-=========-===-====== = = ========~

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx