El Recreo

~ 42 EL RE e RE o d~ ===============¡============================ ~f· no olvida nunca al ser que alguna vez amó en vida, á ese ser angélico, alado, celestial; cuya ~onrisa nos diviniza; y cuyo llanto :pos enagena! Amor! hé ~hí el misterio de la hu– manidad,. Recuerdo! hé allí la historia del co– razon, por que el olvido en el amor y el olvido en la amistad, semeja á la muerte. Quien no há amado, qiuen no há sen– tido ajitarse el alma éncerrada en el i-ecinto de un corazon de fuego, quien no há esperado alguna vez contenien– do la respiracion, acallando el ruido lejano, contando los minutos, soúando un paraíso de flm,es? Ah quizá ninguno. Ahora mismo, me temo que la ala– bastrina mano de mi joven lector-a, tiem– ble al sostenei' el papel en el que lee sentencias que comunican ese frio me– dio temblornso que siente el cornzon enamorado siempre que encuentra algo que E:ntrelaze nuestra alma, con el al– ma del ser querido. Ahora mismo, no estraliaré; niúa mia. que sobre las lineas trazadas por mi mano, se deslize un suspiro, y otro, y mil; ema:nacion legítima del senti– miento sublime que se llama amor!. .. Pero, Rosa? Con ella debían trabar conocimiento mis lectoras,. y su memo– ria me llevó á. la :r-ecoxdacion de un ayer. II me Rosa, que á mi vuelta te encon - traré soltera y amante como hoy."– A tu vuelta, y donde irás tu sin mi? =-'"Es preciso, angel mio, debo partir por que tus padres me aborrecen, y mi preseÍ1cia te r-odea de sufrimientos. Tm– baj a tú, serafm alado, por que ese oJio se temple: háblales de mi, y convén– celos que dentro de mi pocho de ple– veyo, se encieITa un corazon ,tér ,Ja que te ama tanto, cuanto te respeta. Hoy solo vengo pues á pedirte el ju– ramento de tu constancia. "-Sí!! res– ponclíle yo, y el último monosilabo que mis lábios pronunciaron, fué sellado con nn beso de amor; y nos separamos los dos: él llevanclose con mi tranquilidad mi corazon; yó para quedar adorando su recuerdo, amamantando un amor sa– grado, que cada clia es mas grande!!" Rosa convertida en víctima volunta– ria, sufria sin duda, pero en su ino– cente pecho existia esa interior &atis– faccion que produce el deber cumpli– do. Cnauto misterio digno ele medibr– b con detencion, hay en las palabras del hijo que dice: '·Es la voluntad de mi padre, y por eso la cumplo yó." III rrres años habian trascurrido sin que Rosa recibiera de su ausente prometi– do, mas que una floY que se llama pen– smniento, encerrada en una cubierta di– rijida á ella, y por su parte lmbia res- La niña puos cuyo nombre era el pondido con una rosa sin abrirse aun: de una perfumosa flor, llégose un dia cuando un dia batió la muerte sus a– á mí y estendiendome sus braz.os oon las destructoras sobre el hogar de Ro– toda la sencillez ele su in oc-enoia, me sa arrancandole á su anciano pache, y hizo la pa.rtícipe del secreto que con su virtuosa madre quienes antes de mo– mas cuidado ocultára en el fondo de su rir dieron á su hija la bendiciqn pa– corazon tan puro como las gotas del tenml para ser la esposa del hombre que rocio. Cuando entreabría su.s labios son- amaba. de los dos repetian esas dos palabras de orijen divino: amor, felicidad. Sed como Rosa, jóvenes lectoras, y alcanzareis, con el cumplimiento del de– ber, la folie; , '1d ele ser amadas por un hombre digno, que os respete, y os ro– dee de veneracion y amor. ÜLORINDA M. DE TURNER, Tinta., Marzo 16 de 1876. RECUERDO. A UNA HERl\IOSA JUDIA. Yo te vi, b0lla hebrea, hajo e1 cielo Del suelo de la Siria misterioso; Por mi desdich::t levantado el velo Con que tus gracias cnbre amor celoso. Snelto en graciosas hondas él cabello, Morado lirio y cándida azucena, En tn f>'Ú<l1ca frente adorno bello Fué, cual nunca turbante de AgarE:na. Del cuello Pshelto dPscei1diendo fino, LevP, ondulante, al zéfiro vagaba El tunico trn.idor de blanco lino Qne tus dívimis formas revelaba. De nflcar y coral vi rn lazo estre<:ho ':I.1n sutil talle ',l la prision mas grata; Elevado sin arte> el alLo pecho, Entre holgado juhon de grana y plata. All1, rodeada de pintadas flores, Entre lozanos, jóvenes palmeros, En bello 1aberinto <le colores, De aromaticns zéfiros hjerns, En hora que sus ra.yos vú. templando, El 8irio So1. y a:.ml el firmamt--nto, Abrazado horizont~ presentando, Consofaclor envin el Llando viPnto, Leve pisabas la esnrn,ltada alfombra, Cual Diosa de los prados peregrina; Fngaz cual de la dicha vao-a sombra R ,1· ~ ' auiante y pura como luz di Yina. Tosados y frezcos para pronunciar su Rosa, huerfana y sola, pensó en al– primera palabra; ví ajitarse sobre las gun ser que aliviase su triste suerte, S'-'dosas pestaúas de sus hermosos ojos, y precisn,mente pensó en su prometido una lágrima ardiente que des1ll·endien- con quien podia ligarsB llevando sobre Detente hija de Sion! dose, vino á cae.r- en mi seno. su frente la dulcísima bendicion pater- Tente, estrella del Ca rm elo ! ~Estoy enamorada, me elijo: y aca- nal; y así le clirijió una muta: Qne no eres hija del suelo, so podia ser feliz, por que él 110 pue- Sino celesti al vision. do engaúarme,. es demasiado honr-ado "Emilio:" !Cómo, <li, hermosa Raqnel para saber mentir-. Tufos, hay un mu- J üne tu nacion en.u ti va? ' ro que entre los dos sa levanta, y pa- "Desgraciada y sola como hoy me ;,Corno es posible que vint ra vencerlo es preciso sufrir mucho, y encuentro, entreveo aun una luz divina 'rriÍ\te Pl pneblo de Israel? esperar mucho mas aun. Yo le hé di- con que mi Dios me alumbra para ele- Si tú, Dt--itlad singnla.r! c1io: c'te amo, espera, y sei-é tu espo- cirme que no desespere. Si, Emilio, ten- Con tus n.1,ras p2rf't_.,cciones sa." El se ha resignado, por que me go tu amor, mi único tesoro en la vi- Puedes cantivar naciones' ama 110 es verdad? pero ay! él no sa, da, y puedo decirte que mis padres Y Rt>yes esclavizar! be cuanto debe esperar, ni yó el dia me dieron junto oon su último ad~s ¿ Por q ne plagas sin consuelo en que la tregua termine. la bendicion para ser tuya." Lanzó el cielo á Phnraon Cierto dia tomó mis manos ardien- Te es·pera pues ante el altar tu huer- Si de bronce el corazon tes entre las suyas quemadoras, y me fana."-Ros-a. : Desafió mas al c.•ido? dijo: Rosa, no es cierto que me amas? Emilio Heno de fé, ciego de amor, ¿ Por que Dios no t-e envió ~ -Lo dudal!? interrumpíle yó- No es corrió á recibir entre sus brazos una A Egipto de mensnjera, ! verdad amada mia, que nunca darás esposa tan pura, tan celestial como Ro:.. Y el Judaico pueblo fuera cavida en ese tu corazon tierno al ma- sa en quien _ encontraba el doble mé- Rey del que la t>sclnviz6? 1.i tador olvido."-Jamas, ja,mas. rito de haber sacrificado su amor ante (,¿uc la dureza y enojos. " Pues Rosa, tu me exijes que te es- la respetable voz paternal. Que fül Moises cornhatia ~ pere, y yo á mi vez te pido una pro- Rosa, ligada á Emilio con los v-ín- Prouij:ios l'esistiri.a, ' l mesa: con ella partiré contento llevan, culos indisolubles del matúr;uonio; se Pero nunca al de tn~ ojos. -~ do en nii corazon tres grandes senti, alzaba esbelta y hermosa eomo un li- tCante el pueblo <lt-\ ti en p,ós q ·mientos: amor, esperanza y fé. Jura~ :do de Siri~, Stlíntifioando el hogar- don- Himno. á tn be-lle0a aqui, ' ~ ~==== ===z=~==============~ ~

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