El Recreo
bre de la lista de la alta sociedad, des– de el dia en que murió Carlos. ¡Sol que ayer no mas radiante se preseta– ba en el horizonte ele la socieda.d, caia al ocaso entre las nieblas del infortunio! Ln, alta clase desprecia n, bs que no tienen riquezas, ó h emosura ó posicion social, Raquel que ya, no poseía na.da d8 esto, la orgullosa B.aquel se sm~ia en la mas humilde oscmiclad. ¿Rabia encontntclo con la riqueza el equilibrio ele la vicla?.,, .................... . Si Carlos hubiera siclo pobre, soña– dor no lrnbrin cleclicado t odos los ins– tantes ele su vida á su eRposa y 6. suR hij cs? De que l e sirviel'On sus eauc1alcs? ¿Pobre h abriRi p ensado en horgic1s? ¡Des– dichada Haquél! tus riquezn,s sJlo sir– vieron para que el padre de t 1 1s hij os buscase une muerte prer~.1atura entre los mas asquerosos vicios, dejánc.1dtc en la desolacion y á, tus hijos entre los harapos de la inclij encia! (Continncmí..) DISCURSO pronw1ciaclo por el D. D. Ricarclo Villa rrl te rminar los e.x:fí.nien~s pÍlbl ico.c; del "Cule– gw del Cuzco" el 20 de F ebrero del pres ente aJio. Sor. Presidente clel H. Concejo Departa– mental, Seúores : Hoi pongo fin al segundo aüo escolar, clespues ele un nuevo a t1O ele trabajo. I qué trabitjo, seüorns ! Será él debidam '-'11- te conocido i apreci~uclo? Se comp:rencle– rá en toda su oxtens10n esa lucha cons– ta,nte que hai que soRtener todoe los chas , todas las horas, t odos los instantes, no solo pr~ra instruir, sino tambicn para ven– cer las pasiones, desanaigar los maloci hábitos é inculcar principios ele ónlen, de disciplina i do moraliclacl? Oh ! si esto se comprendiera por la so– ciecfad, ella honrnria al institutor que 0on::=iagra todos sus momentos á la mn,s penos::i, ele bs tareas; si los padres mis– mos, juzgando por las molestias i sin– sabores que exporimeutan en la crianza i educacion de sus hijos, coi1siclonu·m1 la s~tuacion cli pícil en g_ue se encuentra, un institutor, lo compaclecerian i serian mas agra,deciclos. No se comprende suficientemente el martirio constante que experimenta el Je– fe de un establecimien t o ele eclucacion, cuando pr-ocura cumplir con sus obliga– cio1rns i veln,r pm· los j frven es , como lo lrnria el mas cuidadoso padre de familia. ' E se martirio es solo comparn,ble al su– plicio de Prometeo, qno oncMlonaclo á una roca veia devorrur constantemente sus re– naci~nt es cntraüas por el insaciable bui– tre. Compadeceos del que se encu entro en tal situacion; i si sus breas son fruc– tífera,s, estacl convencidos de que ellas no poclrán jamas ser recompensadas. E L. _ RECREO Pero tras los trabajos de la ensoü.an – za, viene un dia ele solaz, dulce r ecom– pensa del institutor. El viajero quo atra– viesa áridos desiertos i que divisa un oá– sis, la madre que tras un penoso rJum- 1rnmiento recibe al hijo cm sus hntzos, no goza mas que ol institutor en el di.u, que exhibe el fruto c1o su s dcs,rnlos. Un aúo de enseñanza es para los ins– titutores lo que es para el campesino un aüo de cultivo. Pasa el invierno con sus hch1clas brisas, la primavcm con sus bl'i– llantos i pül'fumadas flores, el estío con sus tostniclol'és rn.yos, i por ú1timo viene el otoilo con sus sazonados frutos . Hoy, eeúores, r ecogemos 111, cosecha, pero desigual como t oda cOS('drn. La ::;ernilla que se esparcir, en ·campo fértil , brotó lozcuia i c1ft frutos suavoc; i jugo – sos ; b , qn e ca.y0 en tic 1 iTa estéril, se le– Yanta lángnicb, i sus frutos son r, 1 <1ní– ticos é insubtt111c: ..llcs; pci-o kti otras qw 1 n,unquo regn,cLs en t en1.mrJR propic-i oR, l <>S abrnjos que bs roclerm 1 rnn i 0 np, elido qu•· ;qus tallo · broten. Ex:gir co. echa igual, seria exigir quG 1111 t ~:'.i'l'HO prO(lujera to– clos los frutos, ó que t oclos los tene110s fueran aptos para la agricultura. Pero el nraJo ha p endrado yn, rn esos t errenos áriLloR i eFJpinoc:os, i la con~titn– c.;ia en el cnlt"vo los fr;tsfornrn::á. con el tiempo . l\iugnn t rnLajo os perclido en mn,torLa ele ec1ueaci.on , vn·qne sic1ripre qu ,•cla al go en la, i.ntdigenci,L i en el co– ra,zon <le los ninos, i ese algo des,uTo– lJado con los fLuo s será, l,t base sobre la cual se leYante el ecliücio éld hombre i do la .familic1. Cn~ndo se ohservPu el dcsarrnllo de la inteligencia i lle los conocimientos en el nJma ele un j óvcn, admira las trasforma– ciones g_ue sufre á. medida g_ue avanza la edne; ac.i.on. Un niüo r ecicn entrado al colegio es el mármol bruto que á los gol– pes del cincel cambia de formas, hasta presentar imágenes p erfectas ó monu– mentos grancliosos . Erm alma vacía se llena poco ri poco, ese espfritn soco ad– quier e s1rnviclad, esa inteligencia lá,ngui– cfa se forti íi.cn ,. Al p enctra.r en el órden r eligioso Re despiertan las ideas de lo increa,do, de. lo perfecto, de lo in.finito, de lo omnipo– t ente; i con esas ideas se desen n10lven los sentimientos ele amor, de admiracion, de r espeto i de humildad. Al entrar en el órdon rnor:ü, la men– t e se ilumina con las idefLS de lo bueno i de lo malo, ele lo justo i él.o lo injusto, de lo bello i ele lo borrible, de lo grande i ele lo vil. Al penetrar en el órclen intelectual, r e– lámpagos ele luz iluminan los infinitos caminos por donde puede marclrnr la in– toJigencia humana; horizont e inmenso qne va á con.fundirse con el horizonte religioso i con el moral, i que juntos forman la atmósfera luminosa,, el espa– cio inconmensurable donde r eposa i se r ecrea el Ser Increado. 31 ~ 11 ¡ Cuán pequeño es el hombre en su na- ¡1 cimiento, pero cuán grande puede ser 1 en el vuelo dg su inteligencia! - Sí sigue el ca.mino ele hts ciencias natnrale:s, en– cucntrn. en cacla p,utícula, en cada flor, l_;n el illaf3 Yil insecto, en la gota ele agua que el sol eviL11orni, mundos perfectos que 1·eye}an su Creador. Si pen etra en la YÍa ele las Matemáti– cn,s i se eleva con elln,s á los espacios in– füiitos dd cielo, tomará en sus manos los astros, calcuhuá su volúmen, medi– rá sus dü,tancia.s, pesará su masa; i en esa armonía universal de movimientos, en esa conyinacion prodigiosa de colo– r es, hafüná á, su Dios. Si se toma él mismo por objeto de estudio, si onka en la historia i en la forma cion ele ln,s Rociedades humanas, si penetra, en el munclo ele la,R jnteligencias i c1e los E:spíri tns , j qué horizonte tan vas– to se le ri.1m? l Verrt entúnces que el hom- bre es UfüL cren..c!on P-parte, un verdade– ro m ÍN,1cos11w; que es un sfa superior (¡, todos los sér2s cn:ados, superi01· á la c1-·~itcion entera, seuor ele elLt, i el i'mi– uo cfi.1.G ~e c,)noce, que pienRa i que ama. Crittclo á im,1.g 0 ú Li/J '.< 1 1 ~tutor, p1~c~(~S ele- '1 Yitl'Se lrnsb -8), i llamarle l-üdre; par- 1 tfoipo ele su poder, puede tambit:n con– trilmir á lfL c.::eacion ele nuevas intéligc:n- c:aJs, i llmn arlas sus hijas.- P <:netran- do mas en eRa nuev,.1, vi.a i r ccibirnelo lu- ceR ele lo alto, conocerá la degr adaeion del hombro, efecto de una cn,ida primi-_ tiYa; enbzttnclo 1 s grandes acontecimien- ' ¡ tos de IR, Hist01fa i siguiC'ndo todn.s las 1 vicisitud es b.umnn8..s, h albrá, al fin ~'a 1 ¡ n ecosiclacl el e mm., r cpa,racion que debe ,, salYar al mnnc1o; i e;ua,ndo en la pleni- tml ele los tiempos vea el cumplimiento de 111,s Proft>cfo.,s, caerá de rodillas ante el Redentor do los hombres. Sí, la cien- cia viene de Dios, i vuel rn á, El, co- mo vueh-en lo~ ríos á su fuente, la mar. La ciencia es una, pero en sus dife– r entes 1mmifestaciones , ella puede dis– tinguirse en divina i humana. La pl'Í– mera, snperiOl' á la, inteligencia del hom- bre, debe servir ele guía á la segunda. 1 ' La una f::e a.dquiere por la autoridad, a1·)0yacla, en ] a, ntzon; la otra por la ra- zon confirmada por la experiencia.-La ciencia di ,·ina no es una traba para la razon; es una nueya luz que fa ilumi- na en su tránsito por la tien-a.- El orí- gen i ol fin del hombre son arcanos que prnnanecieron cenados hasta que plugo {i, Dios descubrirlos; i h oi q_ue está.n abier- tos á t odn:s las inteligern;i:-ts , qn.erer cer- rar los ojos para no recibir la luz, es caer en unRi ceguera voluntaria, i crimi- nal. ¿ Qué navegante renegará del faro que seüalrv el puerto de salvacion, so pre- t exto do que le priva do la libertad de estrellarse contra las rocas, ó ele que le limita sn razon, por no poden· investigar el rnmbo g_ue debe seguir en medio de los escollos? Qué hombre renegará del cin1jano que bate sus cataratas i pre- / senta á su vista un mundo de objetos ele que no t enia ni aun .icloa ? ¡ \ ~ -==--==============,-=========--'-'=---===---==-==-=-==--===-----=---=---================~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx